La Agrupación Provincial en Burgos del PARTIDO CASTELLANO (PCAS) ante el Informe del CONSEJO DE ESTADO que responsabiliza del Accidente Aéreo del Avión YAK 42 (y de las muertes de sus 75 ocupantes) en Mayo de 2003, al Ministerio de Defensa, que entonces presidía como Ministro, Federico Trillo. Por todo ello reclamamos que el Ayuntamiento de Burgos declare a Federico Trillo, PERSONA NON GRATA en el Municipio de Burgos, iniciativa a la que se han colectivos de otras localidades españolas como Lalín o Cartagena.
Más de 13 años después de la Catástrofe, el Consejo de Estado ha reconocido oficialmente por vez primera la responsabilidad del Ministerio de Defensa, dirigido entonces por Federico Trillo, en el siniestro que costó la vida a 62 militares que regresaban de Afganistán el 26 de mayo de 2003. El dictamen reconoce la responsabilidad patrimonial del Estado en la mayor catástrofe de la historia moderna del Ejército español en tiempos de paz.
El informe, aprobado el pasado 20 de octubre por unanimidad de la Comisión Permanente del Consejo de Estado, el máximo órgano consultivo del Gobierno, que preside el exministro del PP José Manuel Romay Beccaría, supone un severo varapalo para los responsables del Ministerio de Defensa de la época, al determinar que el accidente pudo haberse evitado si estos hubieran cumplido con su deber de velar por las condiciones en que viajaban los soldados.
Para llegar a esta conclusión considera probado que la causa del accidente fue el agotamiento y el estrés de los pilotos, tras 22 horas de vuelo, y el hecho de que no hubieran recibido formación para afrontar este tipo de situaciones, lo que les llevó a desorientarse y estrellar el avión contra el monte Pilav, cuando se disponían a hacer escala en Trabzon (Turquía). En conclusión, dictamina que las víctimas del Yak-42 sufrieron un daño que trasciende el riesgo consustancial a la profesión militar y que "no tienen el deber jurídico de soportar", por lo que el Estado es patrimonialmente responsable.
La causa del accidente, evitable, se debió a la falta de seguridad del avión y a la cadena de subcontrataciones. La maraña de subcontrataciones que rodeó la el flete del avión supuso que de los 149.000 euros pagados por el Yak-42 sólo 38.442 dólares (unos 36.500 euros) los cobró la compañía que operó el avión, UM Air. El resto se lo embolsaron otros cuatro subcontratistas. Meses antes del siniestro llegaron a España noticias sobre el pésimo estado de los aviones ex soviéticos alquilados para el transporte de tropas.
Al desastre aéreo y sus 75 fallecidos, se unieron los errores en la Identificación de los cadáveres. Las pruebas de ADN que permitieron comprobar que las identidades de 30 de los cadáveres eran falsas. Todas estas circunstancias han generado un profundo dolor, no solo entre los familiares de las víctimas, ni solo entre la colectividad del estamento militar, sino en el conjunto de la sociedad española y burgalesa en particular, por las circunstancias que han rodeado este luctuoso suceso, la ausencia de empatía por parte de las administraciones públicas y los engaños producidos, de los cuales el exministro Federico Trillo es el máximo responsable.