Descuentos sobre precios desconocidos, impuestos con nombres impronunciables y tarifas con interminables decimales hacen que el de la luz sea un mercado absolutamente oscuro. Contra ello luchan pequeñas comercializadoras, como Pepeenergy (hija de la operadora de telefonía Pepephone) o HolaLuz.com, que ofrecen no precios más baratos, pero sí un trato más sincero al cliente, al igual que la cooperativa de producción y consumo Som Energia, según recoge el portal tendencias21.
"No se puede competir, pero nos da un poco igual, el dinero lo da Pepephone". Pedro Serrahima, director general de Pepeenergy, explica que su proyecto no aspira a ganar dinero, sino a llamar la atención sobre lo que consideran un mercado farragoso e incomprensible, aspirando a que cambie como ya hizo el de las telecomunicaciones.
Pepeenergy, que en siete meses ha conseguido cerca de 7.000 clientes, ofrece precios "transparentes". El precio que la compañía aplica al cliente es el que paga a Enara, el mayorista, más los impuestos, "más 1 euro por kilovatio", para pagar la atención al cliente, los sistemas tecnológicos, y un seguro, una bolsa común, para los clientes que se queden en paro.
Serrahima advierte que "nunca en la vida" nadie se cambie a Pepephone por el ahorro en la factura, que en todo caso será mínimo (en el caso del periodista, que tiene la tarifa PVPC, "Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor", unos 12 euros al año). Pero lo que sí promete es claridad, algo que brilla por su ausencia en la factura: "peaje acceso potencia", "comercialización", "peaje acceso energía" y "coste energía" son solo algunos de los epígrafes, que el propio Serrahima tiene dificultades para entender.
La Asociación Española de la Industria Eléctrica, Unesa -que agrupa a Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, Viesgo y EDP-, considera que la factura eléctrica "cumple con los requisitos de forma y contenido marcados por la regulación", y no tiene "un criterio formado acerca de si podría mejorarse la claridad del recibo. Esta cuestión debería responderse desde otros ámbitos, tal vez desde los propios consumidores".
"Haber abusado durante tantos años de la opacidad y la complejidad premeditada, al final se paga con el rechazo de los consumidores", afirma Carlota Pi Amorós, co-fundadora de HolaLuz.com, comercializadora creada por tres compañeros de MBA -Oriol Vila y Ferrán Nogué son los otros dos- hace 5 años en Barcelona y que tiene 70.000 clientes, entre particulares y una pequeña cantidad de pymes. En 2015 facturaron 70 millones de euros, y pretenden llegar a 700 millones en 2019. Este trimestre entrarán en el mercado de gas. "No tenemos ni permanencias ni servicios añadidos innecesarios -mantenimientos y similares-, que sólo contribuyen a encarecer la factura, ni descuentos con letra pequeña para "sorprender" a nuestros clientes".