Arroyo ha explicado que es necesario establecer el área de bajas emisiones en los lugares que más sufren la contaminación atmosférica, así como en los que la polución afecta a personas más vulnerables como son los entornos escolares de los centros de mayores o sanitarios.
ArroyoAsimismo, la edil ha criticado que la limitación del tráfico se fije en función de las restricciones de acceso por la calificación medioambiental del vehículo ya que "el efecto será la renovación de vehículos por quien se lo pueda permitir", ha apuntado.
Así, Arroyo ha destacado la importancia de "la delimitación de la tipología de coches" que pueden acceder a las zonas de bajas emisiones ya que esta área "no puede generar diferencias en función de los recursos económicos de las personas".
ArroyoDesde la formación solicitan al Consistorio que "establezca limitaciones de tráfico con independencia de la calificación ambiental del vehículo", igual que ocurre en otras ciudades como son Vitoria o Pontevedra.
De esta manera, piden que las excepciones previstas para los casos justificados queden reflejadas en la Modificación de la Ordenanza de Movilidad y Transportes.
Desde Podemos en Burgos también proponen reducir las emisiones contaminantes ampliando los espacios destinados a peatones y ciclistas, así como "el espacio público destinado a las zonas verdes".
Por lo que respecta al transporte público, la edil ha hecho hincapié en que "es un elemento imprescindible para la implantación de la zona de bajas emisiones".
También ha señalado que "hay que dar alternativas a la ciudadanía" y "tener en cuenta las necesidades de la población" que reside en el Alfoz de Burgos. La edil de Podemos asegura que el control de las zonas de bajas emisiones se puede regular "de otras maneras" sin la necesidad de colocar cámaras.
En cuanto a la presencia de vehículos de carga y descarga en las zonas de bajas emisiones, Arroyo explica que es necesario "aplicarse medidas horarias y de acceso" ya que este tipo de transporte "generan altos niveles de contaminación y de ruido".
La ciudad de Burgos superó los límites recomendables de ozono establecidos por la Organización Mundial de la Salud alcanzando los 105 microgramos por metro cúbico de aire los días 15 y 16 de julio.