Los días 2 y 3 de febrero, celebración de La Candelaria y San Blas, o en su defecto el fin de semana siguiente, son fechas señaladas en Poza de la Sal. Es en esta época cuando la localidad saca a relucir sus mejores galas para festejar la Mascarada de los Negros y la Danza del Escarrete. Y es que ambas celebraciones conforman dos de las manifestaciones esenciales del Patrimonio Cultural Inmaterial de Poza, que el año pasado hubieron de ser suspendidas por primera vez desde que a finales de los años 70 la Cofradía de San Blas rescatase la festividad que a punto estuvo de quedar extinta en la década anterior. Por eso, volver a celebrarla este año es motivo doble de satisfacción, ya que también supone, en cierto modo, retomar el pulso a la normalidad en la villa salinera. Para ello, desde el consistorio local se ha elaborado un completo programa de actividades que se sucederán a lo largo de todo el fin de semana.
El origen de la festividad se remonta a tiempos inmemoriales, habiendo llegado hasta nuestros días como vestigio de un tiempo pasado. Así, durante la jornada del sábado los protagonistas son "los Negros", jóvenes que que toman las calles tiznados de hollín, con actitud alborotadora en busca de alguna recompensa. Al día siguiente, tradicionalmente día de San Blas, son las parejas casanderas las que ocupan el centro de atención. Desde primera hora de la mañana la música envuelve las calles de la localidad, acompañando al Mayordomo a recoger una por una a las distintas parejas que ese año participarán en la danza del Escarrete. La comitiva la completa la figura del "pollero", encargado de ir recogiendo cada uno de los animales que las parejas van aportando a modo de ofrenda. Tras toda una jornada en la que se suceden los actos festivos y religiosos, la festividad culmina con la Danza del Escarrete, en la que los mozos y mozas van danzando alrededor de los animales con una mano en jarra y sujetando en la otra una espada adornada con cintas de colores y una escarapela.
Como tantas otras ceremonias presentes en muchas culturas, la celebración de esta festividad se relaciona con la búsqueda de atraer la prosperidad a los nuevos matrimonios. De este modo, los animales domésticos venían a simbolizar la prosperidad del nuevo hogar. Antiguamente, los bailarines habían de demostrar durante la danza su habilidad para "escarretar" o decapitar los animales (de ahí el nombre), si bien hoy en día la fiesta se ha adaptado a los nuevos tiempos. Los bailarines se dedican a bailar en torno a ellos sin tocarlos, misión que es realizada con máximo cuidado por el pollero.
La Danza del Escarrete ostenta la declaración de Fiesta de Interés Turístico Regional desde el año 1992. Esta celebración, junto con la tiene lugar la jornada anterior, constituye por su singularidad y atractivo uno de los eventos a nivel etnográfico más importantes de la Comunidad de Castilla y León. Y posiblemente uno de los menos conocidos.