Este retraso en el cambio de pavimentos viene motivado porque las obras tuvieron que detenerse debido a la aparición de fibrocemento y amianto, por lo que se primó la seguridad de los trabajadores. Este cambio ha motivado un aumento del coste en más de 200.000 euros con lo que la cifra asciende a 619.000 euros.
Por lo que respecta a la segunda fase de las obras, el Equipo de Gobierno espera poder licitarlas y empezarlas en 2026 tras la conclusión del estudio de detalle que una vez esté acabado determinará el coste final.
Se va a actuar en una superficie de 4.500 metros cuadrados y se van a generar 1.000 metros cuadrados más. La ampliación de las actuaciones se van a centrar en mejorar la parte expositiva de la Sala Marceliano Santamaría y en recuperar la imagen inicial de las traseras del Monasterio.
Por lo que respecta, a los restos arqueológicos del inmueble, la arqueóloga, Fabiola Monzón ha indicado que las obras van a permitir sacar a la luz muchos restos que están saliendo tras retirar los escombros y uralitas.
De hecho, ha resaltado que están aflorando cimientos, muros, restos humanos, enterramientos y osarios, pero no van afectar al desarrollo de los trabajos, aunque sí habrá que documentarlos.