Comenzamos en enero, cuando la Atención Primaria acaparaba las portadas de la prensa y la ciudadanía salía a la calle a manifestarse por una Sanidad "digna y de calidad". Este vídeo es una pequeña muestra del descontento de los burgaleses.
En febrero saltaban las alarmas en la capital por la explosión en una vivienda de la barriada San Juan Bautista. Como consecuencia un hombre falleció por las quemaduras.
Noticia a noticia y mes a mes, llegamos a abril, cuando la demolición de la facha del colegio Niño Jesús provocó las llamadas de los vecinos a la Policía Local. La estructura databa del año 1910 y para muchos era considerada patrimonio de la ciudad.
No pasaban ni cuatro días, y con la Semana Santa en pleno esplendor nos llegaba el vídeo de la caída que sufría el Cristo de San Gil. Ante la atenta mirada de los devotos, la talla del Cristo de las Gotas se rompía el brazo izquierdo.
Con la llegada de junio, nuevo fuego en Burgos. En Reyes Católicos tuvo lugar un incendio originado a causa de un fallo eléctrico en un ordenador. Hasta allí se desplazaron los bomberos de Burgos con un camión autobomba, otro auto escala y un tercero auxiliar.
En verano continuaban las noticias, ejemplo de ello fue la detención en julio de un hombre de 45 años que abusó de una mujer en el interior de un spa donde ella pensaba que iba a trabajar como recepcionista.
En agosto, el ciclista del Movistar Rafael Valls tuvo que estar en observación tras la caída que sufría en la primera etapa de la Vuelta Ciclista a la provincia de Burgos. Un golpe de manillar para evitar chocar contra otro ciclista le llevaba a cruzar la mediana de la avenida del Cid y caer aparatosamente al suelo.
También en agosto, con el calor, los burgaleses fueron testigos del incendio de Cortes, que calcinó 17 hectáreas. 'Fuente Dorada' estuvo horas ardiendo y para frenar el fuego fueron necesarios cuatro helicópteros, tres autobombas o un avión de carga, entre otros.
Y se llegó a diciembre, cuando las redes se hicieron eco del salto de un paracaidista en plena ciudad de Burgos. Desde una altura de 15 pisos un hombre realizaba un salto base y lo grababa, lo que no se esperaba es que hubiera tal revuelo con la noticia.
Pensábamos que pocas cosas raras habíamos visto, pero con las recientes lluvias intensas las riadas llegaron. A poco más de una semana para que acabara el año, estos tres hombres decidieron echarse la piragua a la espalda y realizar el 'descenso del Arlanzón'.