Los bomberos de Burgos han tenido que intervenir esta tarde para sofocar el incendio de un vehículo en la calle León, en el barrio de Fuentecillas de la capital burgalesa.
En esta ocasión, el origen del fuego se ha debido a un fallo mecánico, un hecho muy común si atendemos a la estadística.
Los fluidos inflamables y altamente peligrosos que habitan en el vano, como el combustible (ya sea gasolina o diésel), circulan a altas temperaturas cuando el coche está encendido, y pueden incendiarse fácilmente si sus líneas, mangueras o depósitos reciben un fuerte golpe.
Los fallos en el sistema eléctrico son la segunda causa más común de incendios en un coche. La batería de un automóvil puede producir hidrógeno gaseoso durante la carga, creando un peligro de explosión. Ésta y los cables asociados a ella transportan suficiente corriente para encender combustibles en caso de fallo. Incluso las bombillas rotas son una fuente de ignición, ya que los filamentos de los faros se calientan hasta temperaturas de alrededor de 1400 °C. Incluso en los propios asientos (de ajuste eléctrico) puede empezar un incendio.
Durante la pasada semana, los bomberos tuvieron que sofocar los incendios de siete coches en una misma noche, todos bajo el mismo 'modus operandi', lo que hace pensar a los investigadores que pudieron haber sido provocados por la misma persona.