Solo un 5% de la población española ha pasado ya la COVID-19 y, por lo tanto, ha desarrollado inmunidad al coronavirus, según la primera oleada el estudio de seroprevalencia ENE-COVID desarrollado por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), dependiente del Ministerio de Sanidad y del de Ciencia. El trabajo de campo del estudio, el de mayor magnitud que se ha hecho en España de este tipo, comenzó el pasado 27 de abril. Esa estimación supone que unas 2.230.000 personas han superado la enfermedad en esta ola de la pandemia.
La directora del Centro Nacional de Epidemiología, Marina Pollán, ha destacado la "gran variabilidad geográfica" que ha presentado este estudio, que "en grandes números, se puede extrapolar" al conjunto de la población. Hay zonas con más de un 10% de su población que han tenido contacto con el SARS-Cov2 y otras con apenas un 1%. Además un cuarto, el 26%, de todos los que han dado positivo en las pruebas de anticuerpos han pasado la enfermedad sin síntomas, una de las hipótesis que intentan explicar el estallido súbito de la enfermedad en algunos países como España: la capacidad de contagio de los contagiados asintomáticos. El estudio también indica que casi la mitad (el 46%) de aquellos que refirieron anosmia (la pérdida del olfato) presentaron anticuerpos para el coronavirus
El estudio se ha realizado, sobre todo, mediante la red de Atención Primaria y especialmente el servicio de enfermería. Han participado 1.416 centros de salud y 2.600 profesionales sanitarios. Estos resultados preliminares "nos aportan una radiografía de nuestro país y viene a confirmar las hipótesis en la que se asienta el plan de desescalada", ha asegurado el ministro de Sanidad, Salvador Illa. Se refería a que, en España, no se ha podido desarrollar inmunidad de rebaño. No ha habido suficiente número de personas que han desarrollado anticuerpos como para impedir la circulación del virus. Illa estaba acompañado por la directora del ISCIII, Raquel Yotti, el secretario general de Sanidad, Faustino Blanco.
Las provincias donde más población ha pasado la enfermedad son Madrid, Guadalajara, Segovia, Cuenca, Albacete, Ciudad Real y Soria que se mueven entre el 10 y el 15%. De hecho, Soria lidera el porcentaje con un 14,2%. El ministro ha aclarado que, aunque se tiene en cuenta para la desescalada que estos han sido los territorios más afectados, no supone cambios sustanciales en el plan porque ya partían de que van a actuar "con muchísima prudencia".
En una segunda banda, entre el 5 y el 10% de su población afectada, se sitúan León, Palencia, Zamora, Burgos, Salamanca, Ávila, Valladolid, Toledo, Álava, Zaragoza, Navarra y Barcelona. Ya por debajo de la media nacional están Cáceres, Huesca, Teruel, Bizkaia, La Rioja, Lleida, Málaga y Jaén. El resto se mueven entre el 0 y el 3% de su población que presentan anticuerpos de inmunoglobulina G tras superar la COVID-19.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) seleccionó, en la fase previa, a 90.000 personas repartidas en unos 36.000 hogares de toda España, con una representación proporcional por edades y territorios. Durante estas dos semanas, los técnicos de las comunidades autónomas han estado llamando a los domicilios para preguntar a gran parte de los seleccionados si quieren dar su consentimiento para participar, y haciéndoles los correspondientes cuestionarios y luego tests rápidos que detectan anticuerpos. Según el ministro Illa, hasta la semana pasada se habían hecho pruebas a 46.700 ciudadanos.
Las autoridades sanitarias y científicas, como ya había declarado también el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, no esperaban que el ENE-COVID arrojase unos resultados que apuntasen a una inmunidad de grupo, es decir, no esperaban que la mayoría de la población hubiese pasado estos meses la COVID-19 de forma leve y por tanto ya tuviese cierta protección para el futuro. "No hay inmunidad de rebaño. No nos ha sorprendido, es solo una validación de la hipótesis de la que partíamos", ha zanjado Illa durante la rueda de prensa.
Para que la inmunidad de rebaño fuese real se necesitaría un contagio de al menos el 60% de la población. Es algo que no se ha conseguido de manera natural ?se puede lograr con una vacuna? en ninguna primera ola de ninguna epidemia, como la que acabamos de superar. Además, con el confinamiento, necesario para evitar el colapso del sistema sanitario, se evitó la circulación libre del virus y por tanto no se pudo infectar una mayoría. Investigaciones similares en otros países calculan porcentajes similares o inferiores: en Francia se estima que tiene cierta inmunidad un 4,4%.
El tipo de pruebas que se ha hecho en el estudio detectan anticuerpos para coronavirus, es decir, no necesariamente la infección en curso, sino que el organismo se ha defendido de la enfermedad. Yotti explicó, al presentar el ENE-COVID, que se iban a utilizar pruebas de tipo Inmunoglobulina M (IgM) e inmunoglobulina G (IgG): un positivo en los primeros indica un estadio temprano de la enfermedad; un positivo en los segundos, un estadio avanzado o ya superado. Basta con un pinchazo en el brazo y están listos en unos 15 minutos. Para asegurar la fiabilidad, se ha obtenido una muestra de suero de los participantes que han dado su consentimiento, para someterla a una segunda prueba de tipo ELISA, más precisa. Todavía se desconoce el grado de inmunidad y duración que genera este nuevo coronavirus.