El etarra Francisco Javier Chimeno, que hasta ahora cumplía condena en la prisión de Alicante II, será trasladado a la de Burgos por decisión del Ministerio de Interior para que 4 presos de ETA entre los que se encuentra Chimeno, desvinculados todos ya de sus organizaciones, estén más cerca de sus domicilios.
La pena de 30 años a los que está condenado el etarra se debe a su amplio historial delictivo en el que se incluyen tanto intentos de asesinato, como posesión de explosivos.
Junto con el resto del grupo de presos etarras al que pertenecía, Chimeno llevaba intentando conseguir este acercamiento desde los últimos 10 meses.
Instituciones Penitenciarias tiene en cuenta que el etarra se ha comprometido a no volver a utilizar la violencia y que ha reconocido los daños causados, además valora la petición del condenado para pasar a un segundo grado penitenciario, con el que podría disfrutar de permisos de salida, pues este gesto de Chimeno se ha interpretado como una aceptación de la legalidad penitenciara, lo que, junto al hecho de no haber cometido asesinatos y haber cumplido tres cuartas partes de la condena, es uno de los requisitos que Instituciones Penitenciarias ha considerado como necesario para la aceptación y realización del traslado.