Fundación Hospital Mayo Rey, entidad burgalesa sin ánimo de lucro, organiza en nuestra ciudad un nuevo evento solidario con el objetivo de recaudar fondos para apoyar las actividades que esta fundación desarrolla en Camerún desde el año 2007.
El evento tendrá lugar el viernes 16 de diciembre, en el Centro Cívico San Juan (Calle San Juan, 1) de Burgos, de 17:30h a 20:30h y tiene como objetivo recaudar fondos para adquirir una prótesis extensible que permita a Abdul, un niño camerunés de 6 años, volver a andar.
Se ofrecerán servicios de estética y peluquería (maquillaje exprés, manicura y trenzas africanas) que se prestarán por orden de llegada (sin cita previa) y a un importe simbólico.
Para el desarrollo de esta actividad se ha contado con la colaboración del Ayuntamiento de Burgos, que cede sin coste el espacio donde se desarrollarán; el centro formativo María Madre Politecnos, cuyas alumnas prestarán los servicios estéticos (maquillaje exprés y manicura); además varias empresas colacorarán mediante la donación de productos cosméticos, y a través de la cartelería.
El pequeño Abdul Fatau es un enfermo especial. Desde Fundación Hospital Mayo Rey fueron a buscarlo a su domicilio, en una aldea muy próxima a la localidad de Rey Bouba, provincia de Garoua (República de Camerún) donde esta Fundación ha construido en 2010 y gestiona desde entonces un hospital médicoquirúrgico.
Fueron avisados por la gravedad del caso y la negativa de la familia a acudir por falta absoluta de medios económicos. Hacía ya tres semanas un muro en el que estaba jugando se le cayó encima, causándole una fractura de fémur y produciendo un aplastamiento de los músculos de la pierna izquierda.
Tras más de 20 días de tratamiento tradicional, acostado en una esterilla, la herida rezumaba un olor horrible a putrefacción. En su casa no hay hombres. Solo una abuela, una tía viuda y la madre de Abdul, una joven con un bebé en la espalda. No haber hombres significa indigencia extrema, imposibilidad de salir adelante en estas duras tierras.
Abdul fue trasladado al hospital. Se le limpió la herida, se le administró antibióticos y días después se le tuvo que amputar la pierna. No quedó otro remedio. La infección con una gangrena hubieran terminado con su vida.
A su edad (tiene entre seis y siete años) es incapaz de moverse con muletas y una silla de ruedas en aquel suelo de arena y tierra es una fantasía. El muñón ha cicatrizado completamente y ahora se arrastra por el suelo. Pero no poder caminar a su edad ni ir a la escuela puede resultar muy duro para un niño de esa edad. Una prótesis metálica, que pueda alargarse mientras Abdul va creciendo, le permitiría poder desplazarse.