La ola de solidaridad con el pueblo ucraniano no cesa y se manifiesta en todos los órdenes de la sociedad. En las últimas horas han llegado a Burgos seis personas, tres mujeres y tres niños que han podido salir de Ucrania huyendo de las bombas.
José Ignacio Alonso y su mujer ucraniana Nadia Chamyr que vino a Burgos hace ya varios años han hecho posible este pequeño milagro y tras un viaje agotador desde la frontera ucraniana han podido llegar a nuestra ciudad con parte de sus familiares no con todos. Ya encuentran a salvo de los bombardeos rusos, aunque los padres de los menores todavía siguen en Ucrania.
José Ignacio AlonsoNadia ChamyrLos tres menores se van a escolarizar en el colegio Blanca de Castilla, de la Fundación Jesuitinas. Su director, Víctor Mendiguchía ha señalado que el momento de su llegada fue emocionante ya que han acompañado a la familia en todo el proceso. Sostiene que hay una mezcla de sentimientos encontrados, alegría por los que han podido salir, y de tristeza porque hay muchos que se han tenido que quedar.
Víctor MendiguchíaA partir de ahora, comienza el proceso de escolarización de estos tres menores en este Centro Educativo. Deberán completar el todo el proceso administrativo y para ello contarán con el asesoramiento de organizaciones como ACCEM, especializada en la atención a personas refugiadas y con abogados para poder regularizar su situación en España.
El director del Centro espera que en este proceso de escolarización y regulación de estos refugiados, se cuente con todas las facilidades por parte de los organismos implicados. De hecho, según ha relatado, el director Provincial de Educación, José Antonio Antón les aseguró que no habría ningún problema en ese sentido.
Desde el Colegio están abiertos a que pudieran llegar más niños, siempre que los medios con los que se cuenta se lo permitan, al tiempo que ha resaltado que la Fundación Solidaria, Hijas de Jesús, también se ha ofrecido a ayudar. Con Nadia ha sido más fácil porque la familia es del colegio. "Ha encontrado un hombro en el que llorar y por lo menos sabe que seis personas están ya a salvo".
Victor Mendiguchía ha relatado cómo han llegado estas seis personas a nuestra ciudad. "Lo primero, muy cansados después de un viaje agotador, con el agravante de que una de las mujeres estaba embazada de cinco meses y medio". Aparte del cansancio físico, "vienen psicológicamente muy tocados porque los padres de los niños siguen en Ucrania y no son del todo conscientes de la gravedad de la situación por lo que necesitarán el asesoramiento de ACCEM y de psicólogos especializados".
Recalca el director del Centro que una de las mejores terapias para superar esta situación para los niños es hablar, con lo que se empezará a trabajar para que aprendan lo más rápido posible nuestro idioma con clases de español y con apoyo psicológico, para posteriormente seguir estando muy pendientes de ellos, aunque sostiene que "siendo pequeños aprenden rápido".