Con la llegada del verano, muchos años anteriores ha surgido el debate de la venta de piezas de fruta a la mitad que podrían verse afectadas por el calor, haciendo que posteriormente quien la comiese pudiera contraer alguna enfermedad.
Respecto a esto un informe aprobado por el Comité Científico de la Aesan asegura que "las condiciones de almacenamiento en punto de venta de melón, sandía, papaya y piña cortadas por la mitad, se pueden admitir, ya que no suponen un riesgo microbiológico significativo, temperaturas inferiores a 25 ºC durante un tiempo menor a 3 horas en un lugar suficientemente ventilado y preservado de luz solar, seguido de un almacenamiento continuo en refrigeración a temperaturas inferiores a 5 ºC".
Asimismo, advierte de que "en relación con la seguridad del uso de una solución acuosa de lauril éter sulfato sódico como coadyuvante tecnológico para el lavado de manzanas, melocotones, plátanos, tomates, pimientos y cítricos en las plantas de procesado, implica un enjuagado final con agua potable, de forma consecutiva, para que se eliminen los posibles residuos en las frutas y hortalizas tratadas".