Un viajero de finales del XVI nos dice que "los vinos que se beben en Burgos son tintos y groseros, que vienen a acarreo, y dellos hay cada sábado mercado, y entonces cada vecinos se provee por el tiempo que quiere". Según Ismael García Rámila, en 1587 la cántara de vino costaba en la ciudad, 102 maravedíes.