Una prueba más de la extensa decadencia de Burgos en el siglo XVIII es el elevado número de viudas, pobres de solemnidad, pobres impedidos, etc., que constantemente se nombran en los documentos. En las actas municipales de 1793 se puede leer: Actualmente en el hospicio hay solamente unos cien pobres, mientras que en los templos, porterías, calles y paseos son incesantes los clamores de impedidos, viejos, ciegos y niños.