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Los Celtas en Burgos (II): Primera Edad del Hierro (800-350 a.C.).

Los Celtas en Burgos (II): Primera Edad del Hierro (800-350 a.C.).

Actualizado 16/02/2026 12:37

Siguiendo la tradición del Bronce Final como continuidad y por un proceso endógeno, los castros continuaron ocupados durante este periodo y a aquellas tradiciones heredadas se impusieron otras que provenían desde el bajo valle del Ebro y desde el Pirineo occidental. Los cambios pudieron estar relacionados con cambios en el clima ya que hubo, entre el 1300 y el siglo VIII a.C., un enfriamiento del clima con una reducción de los índices pluviométricos.

La población se va asentando progresivamente existiendo procesos de mayor sedentarización con un crecimiento demográfico y desplazamientos de tipo trasterminante. Poco a poco se va constituyendo una sociedad jerarquizada de tipo guerrero que al final ya introducen las armas en el ajuar funerario (caso de los primeros momentos de la necrópolis de Miraveche). El rito de la cremación del cadáver y la metalurgia del hierro marcan el cambio junto a ciertos influjos que proceden del Mediterráneo (fíbulas de roble resorte). Según los espacios geográficos la economía es preferentemente agrícola o ganadera.

En las tierras de las Merindades y en las Loras sus poblados continuaron con las tradiciones de finales de la Edad del Bronce hasta los momentos celtibéricos con algunas excepciones.

Círculo de los Campos de Urnas: la Bureba.

La comarca de la Bureba, por su situación geográfica entre las cuencas del Ebro y del Duero y su posición estratégica en una ruta natural importante, empieza a descolgar respecto a las demás áreas. Estos hechos se deben a la llegada de los influjos continentales de raigambre céltica, como hemos señalado.

El rito funerario de la cremación del cadáver es el hecho externo más vistoso de esta fase acompañado de rituales difíciles de precisar y la deposición de las cenizas del difunto en un túmulo de piedras, en torno a 1’60 m de diámetro. En el centro del túmulo se ubica la urna cuyo modelo proviene de Europa central, con las cenizas dentro y el ajuar funerario alrededor, todo protegido por otro pequeño círculo de piedras (círculo peritáfico). Todo ello se cubre con un túmulo de piedra y tierra individualizando la tumba con una estela anepígrafa. Este contexto arqueológico está relacionado con la Cultura de las Urnas de raigambre centroeuropea. Las necrópolis excavadas de La Polera en Ubierna, la de El Hongar en Marcillo/Quintanaélez y la de Fuentesanz en monasterio de Rodilla son claro ejemplo de todo esto con una cierta diacronía entre ellas.

El círculo cultural de Soto de Medinilla.

Los castros de este ambiente cultural se asientan en tierras de campiña practicando una economía preferentemente agrícola aprovechando las ricas tierras de aluvión y emplazando sus poblados en confluencias de ríos y en meandros aprovechando los recursos naturales, la arcilla, para la construcción de sus defensas y casas. Los valles del Arlanzón, Arlanza (salvo su alto valle) y Duero son sus espacios de habitación. Sus viviendas son de planta circular, como en los casos anteriores, debido a herencias ancestrales. Es el caso del poblado en llano de Melgar de Fernanmental al pie de la posterior Dessobrica.

Esta cultura evoluciona desde aquella de Cogotas I por fenómenos endógenos pero incorporando aquellas novedades generales citados anteriormente. Su economía más desarrollada permite identificar una mayor densidad demográfica y unos poblados con mayor número de personas. Sin embargo, el mundo funerario es poco conocido habiéndose llegado a definir como una sociedad sin muertos pero en Pinilla Trasmnonte tenemos una de las necrópolis más importantes de este contexto cultural infrapuesta a otra necrópolis celtibérica.