Las lluvias serán irregulares y difíciles de prever, con mayor probabilidad en el norte, Mediterráneo y zonas de montaña
Este año 2026 la Semana Santa se celebrará entre el 29 de marzo y el 5 de abril, adelantándose respecto al año anterior y coincidiendo con un periodo de primavera caracterizado por una elevada variabilidad atmosférica en España. Esta inestabilidad viene marcada por las ondulaciones del chorro polar, que favorecen la alternancia entre períodos de estabilidad y entradas de aire frío, dando lugar a un tiempo cambiante e incierto.
De acuerdo con el modelo europeo, la atmósfera seguirá muy dinámica durante estas fechas, sin un patrón estable dominante. La Semana Santa podría comenzar con una cresta anticiclónica atlántica al noroeste de la península, aunque con el paso de los días podrían imponerse situaciones de bloqueo y descuelgues de aire frío, manteniendo la inestabilidad.
Las precipitaciones serán una de las variables más inciertas: podrán producirse tanto por frentes atlánticos como por chubascos convectivos, a veces tormentosos, siendo más probable una sucesión de días con lluvias que episodios de grandes acumulados. Los últimos escenarios apuntan a valores algo superiores a la media en la vertiente cantábrica, Pirineos y zonas del Mediterráneo, mientras que en el oeste peninsular podrían ser más escasas.
En cuanto a las temperaturas, podrían situarse entre 1 y 3 ºC por debajo de lo habitual en el norte y este peninsular, con un ambiente más frío de lo normal en algunos momentos, especialmente al inicio, cuando se esperan condiciones invernales y nevadas en áreas montañosas. Aun así, durante el día las temperaturas serán suaves en muchas zonas, especialmente en el sur, mientras que las noches seguirán siendo frescas o frías en el interior.
En definitiva, se espera una Semana Santa marcada por la variabilidad y la inestabilidad, una situación habitual en esta época del año, por lo que se recomienda seguir la evolución de las previsiones en los próximos días.