Historia, arte y tradición se entrelazan en las hermandades que, cada primavera, dan sentido a la Semana Santa burgalesa
Cuando se habla de la Semana Santa de Burgos, es fácil pensar solo en pasos, túnicas y silencio. Pero detrás de todo eso hay algo mucho más complejo: un entramado de cofradías que, con estilos y trayectorias muy distintas, construyen año tras año una de las tradiciones más arraigadas de la ciudad.
Algunas de estas hermandades parecen detener el tiempo. Es el caso de aquellas vinculadas a imágenes históricas o a formas de organización casi intactas desde hace décadas, donde cada detalle -desde el número de miembros hasta la forma de desfilar- tiene un significado simbólico. Otras, sin embargo, cuentan historias de ida y vuelta. No todas han tenido una vida continua: varias desaparecieron en el siglo XX y resurgieron años después gracias al empeño de vecinos y parroquias que se negaron a dejar caer la tradición. Ese renacer explica por qué hoy conviven cofradías con raíces antiguas y otras relativamente recientes.
También ha cambiado quién forma parte de ellas. Lo que durante mucho tiempo fue un espacio casi exclusivo, hoy es mucho más abierto. Algunas hermandades burgalesas fueron pioneras en incorporar a mujeres con hábito e incluso en darles responsabilidades dentro de la organización, reflejando una evolución que va más allá de lo religioso.
En lo artístico, las cofradías son auténticos guardianes de patrimonio. Sus pasos reúnen obras de distintas épocas: desde tallas de principios del siglo XX hasta creaciones actuales. Algunas buscan el realismo más impactante; otras apuestan por una belleza más serena. Pero todas comparten un mismo objetivo: emocionar. Y luego está la calle. Porque aunque cada cofradía tiene su historia interna, es en procesiones como el Santo Entierro donde todas se encuentran y la ciudad se convierte en un escenario común. Ahí es donde cobra sentido todo el trabajo previo, los ensayos, la organización y el cuidado de cada detalle.
Al final, entender las cofradías es entender la Semana Santa desde dentro. No como un simple desfile, sino como una tradición viva que se adapta, se reconstruye y sigue encontrando su lugar en el presente sin olvidar de dónde viene.

Con sede en la parroquia de San Pedro de la Fuente, esta cofradía centra su devoción en dos momentos clave de la Pasión: la oración de Jesús en Getsemaní y el dolor de la Virgen.
El paso de la Oración del Huerto, obra de Ildefonso Serra (1901), muestra a Cristo orando apoyado en una roca, mientras un ángel le ofrece un cáliz y sostiene una cruz, anticipando su sacrificio. Le acompaña Nuestra Señora de los Dolores, imagen anónima (siglos XVIII-XX), que representa a la Virgen en actitud de profundo sufrimiento, vestida de negro y con el corazón atravesado por un puñal.
El conjunto fue donado en 1902 por D. Vicente Alonso Ortega y su esposa, y estuvo vinculado a los Padres Jesuitas hasta 1985, cuando pasó a la actual cofradía. Hoy cuenta con unos 70 miembros.
Participa en dos momentos destacados: el Viernes de Dolores, con procesión por el barrio, y el Viernes Santo, abriendo la Procesión del Santo Entierro.
Su hábito se compone de túnica gris con cordón franciscano, capa granate, rostro descubierto y mantilla española sobre traje negro.

La Cofradía del Prendimiento centra su devoción en el momento de la traición y captura de Jesús. Su paso, obra de Pío Mollá Franch (1927), está compuesto por cinco figuras de tamaño natural: Cristo, Judas -que le besa-, San Pedro con la espada en alto, un soldado y el criado del sumo sacerdote, tendido en el suelo. Se trata de uno de los conjuntos más completos de la Semana Santa burgalesa.
El paso procesionó por primera vez el Viernes Santo de 1927. La cofradía se constituyó en 1952 en la parroquia de San Pedro y San Felices, desapareciendo en 1973. Fue refundada en 1985 en la parroquia de San Martín de Porres, donde mantiene hoy su sede.
A lo largo de los años ha experimentado diversas mejoras, como la restauración de las imágenes entre 2004 y 2005, la renovación del chasis e iluminación del paso (2007-2008) y la aprobación de nuevos estatutos en 2007. En 2017 renovó su estandarte y reforzó su compromiso social mediante donaciones benéficas.
La cofradía participa activamente en la vida litúrgica, con Eucaristías mensuales y Vía-Crucis en Cuaresma, y procesiona el Viernes Santo en la Procesión del Santo Entierro.
El hábito se compone de túnica blanca ribeteada en negro con escapulario negro y medalla inspirada en la vara del Hermano Prior.

La Cofradía de la Flagelación del Señor centra su devoción en uno de los momentos más duros de la Pasión. Su paso titular, obra del escultor burgalés Luis Echeverría González (1901-1902), está formado por tres figuras: Jesús atado a una columna y dos soldados que lo azotan, en una escena de gran dramatismo y fuerza expresiva.
Aunque el paso ya procesionaba desde 1934 acompañado por la feligresía, la cofradía se funda oficialmente en 1961. Tras un periodo de crisis en los años ochenta, fue reorganizada en 1988, consolidándose posteriormente con la actualización de sus estatutos en 1998 y su aprobación definitiva en 2002.
Participa en la procesión del Santo Entierro el Viernes Santo por la tarde y colabora en el Vía Crucis de la mañana en las laderas del castillo, portando una cruz con el Santo Sudario.
La cofradía está vinculada a la histórica parroquia de San Esteban, en uno de los barrios más antiguos de Burgos, lo que refuerza su carácter tradicional y arraigo en la ciudad.

Dos conjuntos procesionales. El principal representa a Cristo atado a la columna, basado en la obra original de Diego de Siloé (1525), conservada en la Catedral; muestra a Jesús solo, evidenciando las heridas de la flagelación. El segundo, obra de Fortunato Sotillo (1969), consiste en una cruz de madera con el Santo Sudario.
Fundada en 1949 por jóvenes del Círculo Católico de Obreros con vocación apostólica, adoptó su nombre actual en 1953 al asumir el paso de Cristo atado a la columna. Durante años procesionó la talla original de Siloé, retirada en 1992 por motivos de conservación, lo que llevó a la realización de una réplica. En 1969 incorporó el paso del Santo Sudario. Destaca por la organización del Rosario Penitencial Obrero, uno de los actos más participativos de la Semana Santa burgalesa.
Túnica blanca con capuchón del mismo color, capa y fajín verdes, guantes blancos y calzado negro.

La cofradía procesiona dos pasos. El principal, La Coronación de Espinas, obra de Francisco de Borja (1904), representa a Cristo sentado, con clámide púrpura y caña en las manos, mientras es coronado por un soldado y ridiculizado por otros personajes, en una escena de gran carga dramática. El segundo paso, Nuestra Señora del Amor Hermoso, es una imagen mariana de autor desconocido.
Fundada en 1945 por feligreses y comerciantes del entorno de la parroquia de San Lorenzo, fue aprobada oficialmente en 1948. Tras una etapa de decadencia entre 1965 y 1978, la cofradía resurgió con fuerza en los años 80, consolidándose en las décadas siguientes. En 1986 recibió el título de Buen Vecino de la ciudad de Burgos, y en 1990 creó su Banda de Cornetas y Tambores. Actualmente cuenta con alrededor de 150 cofrades.

Cuenta con tres imágenes destacadas. Jesús con la Cruz a Cuestas (Ildefonso Serra, 1901) es una de las tallas más devocionales de la Semana Santa burgalesa, representando a Cristo camino del Calvario con gran expresividad. El Cristo de la Salud (anónimo, siglo XVI) es una de las imágenes más antiguas, de serena belleza tras la muerte de Cristo. Completa el conjunto Nuestra Señora de las Angustias (Juan Manuel Montaño, 2017), una imagen de vestir que refleja el dolor de la Virgen.
Fundada en 1794 en la parroquia de San Cosme y San Damián como cofradía sacramental, incorporó en 1944 su carácter penitencial al recibir la imagen de Jesús con la Cruz a Cuestas. Participa activamente en las principales procesiones, destacando la del Encuentro (que coorganiza), el Santo Entierro y el Corpus Christi, además de promover actos propios como la Procesión del Silencio y la de Nuestra Señora de las Angustias. Tras superar momentos de crisis en el siglo XX, vive hoy una etapa de gran vitalidad, con más de 500 cofrades.
Conocidos como "chamarileros", mantienen una fuerte vinculación con el barrio de Vega. Su hábito combina tonos crema y blanco, en alusión al Santísimo Sacramento.

La Real Hermandad tiene como paso principal al Santísimo Cristo de Burgos, conocido popularmente como el Cristo de las Gotas. Esta imagen, traída a Burgos por San Juan de Mata en 1207, es célebre por el milagro de las “Santas Gotas” ocurrido en 1366 durante las guerras fratricidas entre Pedro I y Enrique II. La talla representa a Cristo con numerosas heridas y gotas de sangre en manos, pies y costado, ojos entreabiertos y expresión serena. Tras una restauración en 2000, se creó una réplica que procesiona desde 2007 y, desde 2022, se porta en vertical sobre su trono.
El segundo paso es Nuestra Señora de los Dolores, imagen barroca del siglo XVIII atribuida a Andrés Martínez Abelenda. Representa a la Virgen en pie, con el rostro dolorido y el manto azul cubriendo su vestido ocre. Desde 2011, es llevada a hombros en la Procesión del Encuentro, el Jueves Santo, participando activamente la feligresía de San Gil.
La Hermandad también cuenta con la Virgen del Socorro, una imagen del siglo XVI restaurada en 2018 y protagonista de la Procesión Infantil del Amor y la Esperanza, portada por niños cofrades y abierta a todos los pequeños de la ciudad.
Su historia se remonta a la primitiva Cofradía de la Sangre de Cristo, fundada en 1592 en el Convento de la Santísima Trinidad, que desapareció en 1770 por falta de hermanos. La Hermandad fue refundada en 1944, adoptando el título actual y sumando la devoción a la Virgen de los Dolores. Hoy integra alrededor de 450 hermanos, incluyendo costaleros y músicos.
Cada año celebra su septenario del 27 de abril al 3 de mayo, con la festividad de la Invención de la Santa Cruz como día principal, incluyendo la procesión de las Santas Gotas y del Santísimo Cristo. Además, participa en la Procesión del Encuentro y en la procesión del Domingo de Ramos.
La Hermandad cuenta con una Banda de Cornetas y Tambores, fundada en 1992, que acompaña a las imágenes titulares y fomenta valores de compañerismo y devoción. También dispone de una banda infantil, creada en 2011, que introduce a los niños en la Semana Santa burgalesa, participando en las procesiones del Amor y la Esperanza y del Anuncio Pascual.

La Cofradía tiene como paso principal el grupo escultórico de Jesús Crucificado, acompañado de la Virgen y de San Juan, obra del escultor barcelonés Ildefonso Serra (1902-1904). La composición representa a Cristo en el momento de la expiración, con la cabeza ladeada hacia la derecha; a su lado, la Virgen de pie refleja el dolor maternal, y San Juan aparece arrodillado, con la mano apoyada en la cruz.
La Cofradía se gestó en torno al paso que la Junta de Semana Santa y el Cabildo Catedral confiaron a la parroquia de San Lesmes en 1930. Debido a las circunstancias políticas, su consolidación se retrasó, constituyéndose oficialmente en enero de 1942 y aprobando sus Estatutos el 21 de noviembre de 1945, con el respaldo del Arzobispo D. Luciano Pérez Platero.
Su objetivo principal es promover la devoción a Jesús Crucificado durante todo el año, destacando especialmente en la Procesión del Santo Entierro, el Vía-Crucis público por las calles de la ciudad, y la predicación de las Siete Palabras el Viernes Santo. Asimismo, incorpora el culto a la Sagrada Eucaristía, en consonancia con antiguas tradiciones de la parroquia, participando en la celebración del Jueves Santo y en actos relacionados con la Comunión Pascual de enfermos.
La historia de la Cofradía puede dividirse en cinco etapas:
Entre sus actividades destacan el Vía-Crucis del Miércoles Santo, con estaciones por la ciudad y predicación de las Siete Palabras, y la participación en la Procesión del Santo Entierro, siempre con especial cuidado en la ornamentación, iluminación y escolta musical.
El paso ha permanecido históricamente en la Catedral y en la parroquia de San Lesmes, siendo adaptado a lo largo de los años con nuevas carrozas, restauraciones y cambios de ubicación dentro del templo, garantizando su presencia en las procesiones y el fomento de la devoción popular.
La Cofradía se mantiene activa hoy, comprometida con la piedad, la devoción a Cristo Crucificado y la promoción de la Semana Santa burgalesa.
9. Cofradía de las 7 Palabras y del Santísimo Cristo de BurgosLa Cofradía tiene como paso principal el Santísimo Cristo de Burgos, réplica realizada en 2014 por los Talleres de Arte Granda de Alcalá de Henares, siguiendo el modelo original del siglo XIV. La imagen, forrada en piel y articulada en cabeza, brazos y piernas, es escoltada en sus procesiones por la Guardia Civil, institución hermanada con la Cofradía.
El paso cuenta además con las Siete Cruces Farolas, fabricadas en 1902 en la Casa Quintana de Zaragoza, de estructura metálica dorada y cristales de distintos colores, en cuyo centro figura cada una de las Siete Palabras pronunciadas por Cristo en la Cruz. Asimismo, la Cofradía dispone de la imagen articulada de Nuestra Señora del Gólgota, Consuelo de los Peregrinos, realizada por el escultor sevillano Juan Manuel Montaño Fernández en 2025, especialmente empleada en el Desenclavo, donde el Cristo es colocado en el regazo de su Madre.
Fundada en 1986 en la Parroquia de San Fernando Rey, con D. Baldomero Santaolalla Echevarría como párroco, contó con 47 cofrades fundadores. Sus Estatutos fueron aprobados el 12 de marzo de 1986 por el Arzobispo D. Teodoro Cardenal Fernández y modificados en 2009 bajo D. Francisco Gil Hellín. En 2017, la Cofradía trasladó su sede a la Catedral de Burgos, nombrando abad a D. Alejandro Millán Cuesta.
El hábito está compuesto por túnica y capirote morado, capa, cíngulo y guantes blancos, portando la medalla con el emblema de la Cofradía: una cruz de cuatro brazos iguales sobre fondo morado, con un círculo blanco en el centro con el número 7 y la inscripción “Cofradía y Palabras”. El reverso puede mostrar la imagen del Santísimo Cristo de Burgos, rodeada por coronas de espinas doradas. La Cofradía destaca por ser de las primeras en España en procesionar con mujeres con hábito, contando incluso con una mujer como priora.
Está hermanada con varias instituciones y cofradías, entre ellas la Comandancia de la Guardia Civil de Burgos, la Real Hermandad del Santísimo Cristo de Burgos, el Excmo. Ayuntamiento de Cabra del Santo Cristo y la Hermandad de la Esclavitud del Santísimo Cristo de Burgos de Cabra del Santo Cristo.

El paso de la Cofradía representa el Descendimiento de Cristo de la Cruz y fue realizado por el escultor murciano Juan González Moreno entre 1952 y 1954. Está compuesto por cuatro figuras de tamaño natural: Cristo, la Virgen y San Juan, que descienden el cuerpo del Señor, y María Magdalena, arrodillada junto a los pies de Cristo recogiendo el Sudario. La Cruz y la escalera completan el conjunto, convirtiendo a Cristo en el eje central de la escena, mientras la disposición de las otras figuras guía la mirada del espectador hacia Él.
El origen del paso se remonta a 1952, cuando la Hermandad del Santo Entierro solicitó a la Caja de Ahorros Municipal de Burgos un paso para la Procesión del Viernes Santo. Tras las gestiones oportunas, se encargó al escultor Juan González Moreno la confección del grupo. En 1953, el artista envió un boceto en el que expresaba su intención de centrar la atención en las cabezas de Cristo y la Virgen, mientras San Juan y María Magdalena acompañan y sostienen el cuerpo del Señor.
El 1 de abril de 1954, el escultor entregó el paso, ya montado sobre un chasis preparado en los talleres de automovilismo de Burgos. Debido a la complejidad de su traslado, se solicitó a la autoridad eclesiástica que la Cofradía fuera acompañada por seminaristas y al Excmo. Ayuntamiento de Burgos para la custodia durante la procesión mediante guardas de campo.
En 1955, el paso hizo su primera salida procesional, escoltado por la recién constituida Cofradía del Descendimiento, integrada principalmente por empleados de la Caja de Ahorros Municipal. A finales de 2006, la Caja de Burgos cedió el paso a la Junta de Semana Santa, permitiendo que en la Procesión del Santo Entierro de 2007 fuera acompañado por feligreses de la Parroquia de San José Obrero, momento en que la Cofradía se encontraba en proceso de formación.

El paso de la Cofradía representa a Nuestra Señora de la Misericordia y de la Esperanza, mostrando a la Virgen en su soledad dolorosa. La talla fue realizada por el escultor Francisco Conesa, afincado en Madrid, y entregada en 2004. La obra está expuesta al culto durante todo el año en un altar especialmente construido por la Cofradía en la entrada de la iglesia. El coste de la talla, 15.000 euros, fue sufragado por la Junta de Semana Santa de Burgos, esfuerzo reconocido y agradecido por la Cofradía.
La Cofradía se erige canónicamente en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Fátima de Burgos en 2003, y sus Estatutos fueron aprobados el 1 de diciembre de 2003 por el Sr. Arzobispo de Burgos. Su finalidad principal es promover el culto a la Santísima Virgen María y dignificar los actos de la Semana Santa en la parroquia y en la ciudad, participando activamente en las procesiones y en otros programas pastorales de la comunidad. Asimismo, fomenta la fraternidad entre sus miembros, la formación cristiana permanente, la oración por vivos y difuntos, y la atención a los más necesitados.
La fiesta anual de la Cofradía se celebra el Segundo Domingo de Pascua, conocido como “Domingo de la Misericordia”. Entre los actos propios se destacan: el Vía Crucis de los Jueves de Dolores, la procesión del Sábado Santo por el barrio, y la participación en el Rosario del 13 de mayo con la imagen de Nuestra Señora de Fátima.
Actualmente, la Cofradía cuenta con unos 50 cofrades y colabora estrechamente con la Banda de Cornetas y Tambores “Ecos del Cid”, compuesta por aproximadamente 25 miembros, que acompaña musicalmente a la Virgen en sus actos procesionales.

El paso de la Cofradía representa a Nuestra Señora de la Piedad, sentada al pie de la Cruz y sosteniendo en su regazo el cuerpo muerto de su Hijo, al que contempla con dulzura y tristeza. La talla fue realizada por Francisco Font en 1913, y forma parte de una carroza de estilo gótico florido, tallada en madera de nogal y decorada con relieves, vidrieras y pináculos. Esta obra destaca por la riqueza de sus detalles y por la piedad que emana de la imagen de la Virgen.
La Hermandad tiene sus raíces en la Cofradía de la Santísima Virgen del Carmen, fundada en Burgos en 1608 con la llegada de los PP. Carmelitas a la ciudad. A lo largo de los siglos, la Cofradía del Carmen participó en las manifestaciones religiosas de Semana Santa. En 1931 se crea formalmente la Sección de Hermanos Nazarenos de Nuestra Señora de la Piedad, como parte de la Cofradía madre, bajo la iniciativa del P. Alfredo María de Jesús Crucificado. Desde entonces, los hermanos han acompañado en la Procesión del Santo Entierro el paso de la Virgen del Carmen con el añadido de la imagen de la Piedad.
Durante los años posteriores a la Guerra Civil, bajo el abad P. Bruno de San José, la Hermandad alcanzó su periodo de esplendor, incrementando el número de cofrades a más de cien y perfeccionando el paso, convirtiéndolo en uno de los más destacados de la procesión. En 1944 se creó además el grupo femenino “Marías de la Piedad”, con derecho a desfilar acompañando al Redentor y a la Corredentora, vigencia que se mantuvo hasta 1954.
Actualmente, la Hermandad cuenta con 55 socios activos y 7 protectores, manteniendo viva la tradición y la devoción a la Virgen de la Piedad. En reconocimiento a su labor en la vida social y religiosa de Burgos, el Ayuntamiento concedió a la Hermandad el título de “Buen Vecino” el 5 de octubre de 2008.

La Hermandad posee un Cristo Yacente de tamaño natural, obra de Francisco Font, realizada a principios del siglo XX. La figura, cubierta con un paño de pureza, muestra las manos cruzadas y los pies con las marcas de los clavos, mientras que el rostro refleja los signos de la pasión: ojos cerrados, boca entreabierta y las marcas de la corona de espinas aún visibles en la frente.
La Hermandad del Santo Sepulcro de Burgos se fundó durante la Cuaresma de 1927 y realizó su primera procesión el viernes 15 de abril de ese mismo año. Su reglamento fue aprobado oficialmente el 27 de marzo de 1928.
El principal objetivo de la Hermandad es glorificar a Dios mediante la veneración del misterio de su Muerte, reconociendo en ella la redención de la humanidad. Además, se dedica de manera especial a honrar a la Virgen María en su advocación de la Asunción, bajo el título de Santa María la Mayor, venerada en la Catedral de Burgos.
La Hermandad está reservada a varones católicos mayores de 23 años, fieles a la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, y el número de hermanos se limita a treinta y tres, evocando la edad de Cristo al momento de su redención.
Para la dirección espiritual, la Hermandad cuenta con un sacerdote designado por la autoridad eclesiástica. La organización interna incluye una Junta de Orden formada por el Prior, sub-Prior, Procurador y Secretario, trabajando junto al Director espiritual.
El atuendo para la procesión de Viernes Santo consiste en sotana blanca de franela ceñida con cordón morado, capa morada y capuchón cónico con escapulario-antifaz a juego. Los guantes y el calzado son negros, y el hábito se utiliza exclusivamente en esta procesión.

El paso principal de la Cofradía está presidido por la imagen de la Virgen de la Soledad, creada en 1901 por el taller catalán de Ildefonso Serra. La Virgen, de expresión serena y mirada dulce, levanta sus ojos hacia el cielo mientras sostiene con delicadeza la corona de espinas sobre su pecho. La obra sigue la tradición de las “Soledades” españolas, con la posibilidad de ser revestida y ataviada según la moda de las damas nobles del siglo XVI, siguiendo el ejemplo de la imagen mandada tallar por Isabel de Valois.
El culto a la Virgen de la Soledad en Burgos se remonta a siglos atrás, con referencias documentadas desde el siglo XVI. La Cofradía original estaba vinculada a la Catedral y contaba con reglas que incluían procesiones periódicas, el rezo de las 40 horas y la asistencia a la fiesta de la Exaltación de la Cruz. Durante el tiempo, la Cofradía tuvo su sede en diversos conventos, entre ellos el de Trinitarios y posteriormente el de Nuestra Señora de las Mercedes, contando incluso con la participación de la nobleza local.
Durante la época barroca, la cofradía estaba ligada al convento de la Victoria, custodiando tanto la imagen de la Soledad como un Cristo bajo la misma advocación. La crisis del siglo XIX y las desamortizaciones provocaron la desaparición de muchas cofradías, incluida esta, cuyos bienes se trasladaron a la Catedral y diversas parroquias.
La Cofradía actual se funda nuevamente el 20 de febrero de 1944, en la parroquia de Santiago y Santa Águeda. Para su constitución se tomó como referencia la imagen y los enseres cedidos por la Hermandad del Calvario y Santo Entierro. Su primer abad fue Ricardo Arnaiz Bonilla, encargado de la formación de la junta directiva y la organización de la Cofradía.
La Cofradía mantiene un altar propio desde 1949, donde se conserva la imagen de la Virgen, que hasta entonces se guardaba en la Capilla de Santiago en la Catedral y se trasladaba cada Martes Santo al convento de las Salesas, siguiendo antiguas tradiciones de procesión y devoción.
La Cofradía conserva la ancestral costumbre de solicitar la libertad de un reo durante el Sábado Santo, continuando la tradición del “Perdón del Viernes Santo de la Cruz”, instaurada en Burgos por Juan II de Castilla en 1447.
Sus desfiles incluyen:

El paso central de esta cofradía muestra a Cristo Resucitado, representado al salir triunfante del sepulcro. La figura mantiene las llagas de la crucifixión, simbolizando la victoria sobre la muerte, y sostiene en su mano izquierda una cruz verde de gajos, emblema de vida y esperanza. Desde 2023, la procesión se complementa con un pequeño paso adicional, llevado por los niños y niñas de la cofradía, en el que dos angelitos portan las palabras “Aleluya” y “Resucitó”, reforzando el mensaje de alegría pascual. La talla fue realizada en 2005 por el imaginero Manuel López Pérez, de Jaén.
La Cofradía de Cristo Resucitado es la más reciente de la Semana Santa burgalesa. Su fundación data del 26 de octubre de 2003, y su primera participación en procesión se produce en 2004. En aquel primer desfile aún no contaba con su propia talla, por lo que se utilizó temporalmente una imagen cedida por el Museo del Retablo de Burgos.
Un año después, en 2005, la cofradía presentó oficialmente su imagen titular de Cristo Resucitado, obra de Manuel López Pérez, que desde entonces protagoniza la procesión de Pascua, transmitiendo un mensaje de triunfo y esperanza a todos los participantes y fieles.

La imagen central de esta cofradía es una obra barroca del siglo XVIII que representa a la Virgen con el Niño en su regazo. La Virgen sonríe mientras contempla al Niño, que dirige su mirada y sus manitas hacia una piña que ella sostiene en su mano derecha. Esta talla ha acompañado a la cofradía desde sus orígenes y se encuentra actualmente en el retablo de San Miguel, dentro de la parroquia de San Nicolás de Bari. El autor de la obra no ha podido ser identificado en la documentación conservada.
El estandarte de la cofradía reproduce la imagen de la Virgen con el Niño, la fecha de fundación de la hermandad y, desde 2001, la inscripción que reconoce a la cofradía como “Buen Vecino de Burgos”, título otorgado por el Excmo. Ayuntamiento.
La cofradía se fundó en 1726 por maestros de primeras letras de Burgos, con el objetivo de fomentar la devoción del Rosario. Originalmente, la imagen se encontraba junto a la puerta alta de la Santa Iglesia Metropolitana, desde donde se organizaban los cultos y procesiones. Para dar un marco más adecuado a estas celebraciones, se trasladó la veneración a la parroquia de San Nicolás de Bari, donde permanece hasta la actualidad.
Cultos y procesiones
Mes de septiembre: Se conmemora la fundación de la cofradía coincidiendo con la Natividad de la Virgen.
Desde su creación, la Cofradía de Nuestra Señora la Virgen de la Alegría ha mantenido ininterrumpidamente estos cultos y procesiones, consolidando su presencia y tradición en la Semana Santa burgalesa.
