Una versión al horno, más ligera y sofisticada, actualiza la receta tradicional sin perder su esencia
Hablar de Semana Santa es hablar de torrijas. Este dulce tradicional, nacido del aprovechamiento, se ha consolidado como uno de los grandes protagonistas de estas fechas. Sin embargo, la cocina evoluciona, y con ella también lo hacen las recetas más emblemáticas. Las torrijas de chocolate blanco al horno son un ejemplo perfecto de cómo innovar sin renunciar a la esencia.
En esta versión, la fritura deja paso al horno, dando lugar a un resultado más ligero pero igualmente sabroso. La clave está en la leche infusionada con naranja, limón y canela, a la que se añade chocolate blanco para aportar cremosidad y un matiz dulce diferente. El resultado es una torrija jugosa, aromática y con un toque moderno que sorprende sin romper con la tradición.
Además, el toque final de azúcar y canela mantiene ese vínculo inconfundible con la receta clásica, convirtiendo cada bocado en una mezcla de recuerdos y nuevas sensaciones. Una propuesta ideal para quienes quieren dar un giro a los sabores de siempre durante estas fechas.
Si se preparan con antelación, se pueden calentar ligeramente antes de servir. Se recomienda acompañarlas con un vino de uva Moscatel de Alejandría con notas de naranja amarga para potenciar sus matices.