La Junta concede permiso a 92 establecimientos en Castilla y León para mantener una de las costumbres más arraigadas del periodo festivo
Burgos será una de las provincias protagonistas esta Semana Santa en Castilla y León con ocho bares autorizados para organizar el tradicional juego de las chapas, repartidos en localidades como Los Balbases, Melgar de Fernamental, Miranda de Ebro, Roa de Duero y Villadiego. Esta práctica, profundamente vinculada a la identidad cultural de la región, contará este año con un total de 92 establecimientos autorizados por la Junta.
La cifra podría variar ligeramente en los próximos días, ya que el plazo de solicitudes sigue abierto. En conjunto, el juego estará presente en 65 localidades distribuidas también en las provincias de León, Palencia, Segovia, Valladolid y Zamora, siendo León la que concentra el mayor número de autorizaciones, con 29 bares.
El juego de las chapas, que se celebra tradicionalmente entre el Jueves Santo y el Domingo de Resurrección, tiene especial arraigo en el medio rural. Su origen se remonta, según la tradición, al episodio bíblico en el que los soldados romanos se jugaron la túnica de Jesucristo a suerte. En la actualidad, la dinámica consiste en lanzar dos monedas —las conocidas como ‘perras gordas’— y apostar por si ambas caerán del mismo lado, cara o cruz.
La organización del juego recae en la figura del “baratero”, quien debe abonar una tasa administrativa de poco más de 30 euros para poder desarrollar la actividad durante todos los días permitidos. Las partidas se celebran dentro del horario habitual de los establecimientos y siempre bajo condiciones reguladas.
La normativa autonómica establece que las apuestas deben realizarse exclusivamente con dinero en efectivo, quedando prohibidas aquellas que impliquen bienes materiales o animales. Además, el juego puede desarrollarse tanto en espacios cerrados como al aire libre, aunque este año no se ha solicitado ninguna autorización para exteriores. En cualquier caso, deben cumplirse requisitos como mantener una distancia mínima de 100 metros respecto a centros educativos.
El consejero de la Presidencia, Luis Miguel González Gago, ha destacado la importancia de esta tradición, subrayando que “forma parte de la identidad de la Semana Santa en numerosos pueblos” y que su regulación busca garantizar tanto la seguridad jurídica de los organizadores como la protección de los jugadores.
Asimismo, la normativa contempla sanciones para infracciones como la organización de partidas clandestinas, la manipulación de las monedas o el impago de las ganancias, consideradas faltas graves o muy graves. Desde la Junta se insiste en que el juego debe mantenerse como un espacio de convivencia y entretenimiento, libre de engaños y comportamientos inapropiados.