El proyecto piloto, liderado por el Ayuntamiento junto a Fundación Oxígeno y Cultura Circular, busca cambiar hábitos en 50 hogares y convertir el barrio de San Juan Bautista en referente sostenible
El Ayuntamiento de Burgos ha presentado el proyecto “Hogar Circular”, una iniciativa piloto con la que pretende reducir entre un 15% y un 20% los residuos domésticos mediante el cambio de hábitos en los hogares. El concejal de Medio Ambiente, Carlos Niño, ha destacado que se trata de una propuesta “útil, cercana y orientada a resultados”, alineada con la estrategia municipal para avanzar hacia una ciudad más sostenible.
El programa parte de una premisa clara: la gestión de los residuos comienza en casa. En este sentido, el edil ha subrayado la importancia de fomentar acciones cotidianas como reducir, reutilizar, separar correctamente y consumir de forma responsable. “No son gestos secundarios, sino pasos esenciales para un modelo más eficiente y limpio”, ha afirmado.
“Hogar Circular” se desarrollará en colaboración con Fundación Oxígeno y Cultura Circular, entidades con experiencia en educación ambiental. El proyecto busca implicar activamente a las familias en un proceso real de cambio, combinando formación, acompañamiento y medición de resultados.
Entre sus objetivos, destacan la reducción efectiva de residuos en origen, la mejora en la separación -especialmente de la materia orgánica-, el impulso de hábitos de consumo responsable y el fomento del compostaje doméstico. Además, la iniciativa pretende generar datos medibles que permitan evaluar su impacto y replicar el modelo en otros barrios de la ciudad.
El programa se centrará inicialmente en la barriada de San Juan Bautista, aunque está abierto a toda la ciudadanía. Se prevé la participación de 50 familias, de las cuales al menos la mitad pertenecerán a este barrio.
El proyecto se estructura en cuatro fases. Actualmente se encuentra en la etapa de captación de participantes. Posteriormente, se desarrollarán cuatro sesiones formativas presenciales entre abril y mayo, complementadas con acompañamiento online. Finalmente, se realizará una evaluación para analizar los cambios logrados en los hogares.
Desde la organización se ha subrayado que la iniciativa no solo tiene un impacto ambiental, sino también social y económico. Los contenidos abordarán aspectos como la reducción del desperdicio alimentario, la disminución del uso de plásticos y la mejora en la organización doméstica, especialmente en la cocina, donde se genera gran parte de los residuos.
Asimismo, el proyecto se enmarca en el cumplimiento de la normativa ambiental vigente, tanto a nivel nacional como europeo, en materia de reciclaje y economía circular.
El Ayuntamiento confía en que esta experiencia piloto sirva como modelo replicable y contribuya a consolidar Burgos como una ciudad comprometida con la sostenibilidad, apoyándose en la implicación ciudadana como elemento clave para lograrlo.