La Semana Santa de 2026 terminó con ambiente veraniego y temperaturas superiores a 30 ºC en ciudades como Sevilla, Huelva o Badajoz. Según Meteored España, el calor permitió completar muchas procesiones, aunque también dejó algunos casos de insolación.
Ahora, la situación cambiará con la llegada de un frente atlántico impulsado por una vaguada, que traerá lluvias, tormentas y barro por polvo sahariano, sobre todo en el oeste y suroeste peninsular.
Este martes, un frente ligado a la borrasca dejará lluvias en el oeste de Andalucía, Extremadura, Ceuta, Castilla y León, el oeste de Galicia y el extremo occidental de Castilla-La Mancha. A mediodía, el frente se intensificará en la mitad occidental de la península, llegando a la vertiente cantábrica y a la Comunidad de Madrid, con posibilidad de aguaceros fuertes y tormentas localmente intensas.
El miércoles, el centro de la borrasca se ubicará frente al suroeste de Portugal, dejando el frente prácticamente estacionario sobre varias regiones peninsulares. Las lluvias más intensas se concentrarán en el centro de Andalucía, este de Extremadura, oeste de Castilla-La Mancha, sur y oeste de Castilla y León y Ceuta, pudiendo ser localmente fuertes y acompañadas de tormentas.
En el resto del centro y oeste peninsular, las precipitaciones serán más dispersas, mientras que el litoral mediterráneo permanecerá al margen. Algunos modelos estiman acumulados puntuales superiores a 80-100 l/m² en el norte de Extremadura y el sur de Castilla y León, especialmente en torno al Sistema Central.
La borrasca traerá esta semana una masa de aire cálida y cargada de polvo, por lo que las lluvias vendrán acompañadas de barro. En Canarias, entre hoy y el miércoles, se esperan chubascos, especialmente en la provincia occidental y Gran Canaria, con vientos que tenderán a rolar al noroeste.
A partir del jueves, el sistema podría evolucionar en una dana, acercándose a la Península y provocando un descenso de temperaturas y nuevos chubascos en más regiones. La incertidumbre es alta, pero los modelos apuntan a la llegada de aire frío que aumentaría la inestabilidad.