El presidente de la Diputación subraya un ahorro acumulado de 5,4 millones, la reducción de emisiones y la creación de empleo, mientras reclama más capacidad eléctrica para sostener el crecimiento industrial
El presidente de la Diputación de Burgos, Borja Suárez, ha presentado el balance del programa de Sostenibilidad Energética impulsado en la provincia durante los últimos cinco años, destacando su impacto económico, ambiental y social.
Durante su comparecencia, Suárez explicó que el programa, gestionado a través de la Sociedad de Desarrollo de Burgos, ha movilizado más de 2,8 millones de euros en ayudas públicas, generando una inversión total superior a los 4 millones en 270 proyectos repartidos por toda la provincia. Este esfuerzo, según detalló, ha tenido un efecto multiplicador de 1,74 euros por cada euro invertido.
Uno de los principales resultados es el ahorro energético y económico. El presidente provincial señaló que cada euro de subvención ha generado 1,94 euros de ahorro, con una reducción anual estimada de más de 363.000 euros en la factura energética. A lo largo de la vida útil de los equipos -calculada en 15 años-, este ahorro podría alcanzar los 5,45 millones de euros.
En el plano ambiental, las actuaciones han permitido reducir en torno a 690 toneladas de CO2 al año, con un ahorro energético anual de más de 2,4 millones de kilovatios. En términos acumulados, el programa ha evitado la emisión de más de 4,1 millones de kilos de CO2 y ha generado un impacto económico ligado a esta reducción valorado en 830.000 euros.
El balance también incluye un impacto social relevante. La inversión ha contribuido a la creación de 49 empleos, con un valor social estimado de 490.000 euros, reforzando el tejido empresarial vinculado a las energías renovables y la eficiencia energética en la provincia.
A partir de estos resultados, Suárez anunció una nueva línea de ayudas dirigida al sector privado, que se pondrá en marcha este año como proyecto piloto con un presupuesto inicial de 150.000 euros. Estas ayudas, que alcanzarán hasta el 50% de la inversión con un máximo de 10.000 euros por empresa, se centrarán en la sustitución de sistemas de calefacción basados en combustibles fósiles y en el impulso del autoconso energético con baterías.
El presidente defendió que esta medida busca implicar al tejido empresarial en la transición energética: “No basta con actuar en el ámbito público; es el sector privado el que genera empleo y debe formar parte de este cambio”, afirmó.