El devastador incendio que ha arrasado las cocheras municipales de autobuses de Burgos no solo ha provocado un grave impacto en el servicio, sino que abre ahora un escenario de importantes consecuencias económicas para las arcas municipales
Con 39 vehículos calcinados, el coste de reposición podría superar ampliamente los 20 millones de euros, teniendo en cuenta que cada autobús nuevo ronda los 600.000 euros.
La alcaldesa, Cristina Ayala, ha señalado que la valoración definitiva dependerá del estado y antigüedad de cada vehículo afectado, ya que no todos tenían el mismo valor. Algunos de los autobuses siniestrados habían sido incorporados recientemente a la flota, mientras que otros contaban con más años de servicio.
Del total de autobuses afectados, 17 eran articulados, 18 estándar y 27 funcionaban con gas natural comprimido (GNC). Además, 18 eran de titularidad municipal y 21 pertenecían a contratos de renting, lo que podría aliviar parcialmente el impacto económico directo para el Ayuntamiento. En estos casos, serán las empresas adjudicatarias las que deban asumir la reposición o compensación, aunque todavía se están analizando las condiciones específicas de los contratos.
El Consistorio ha activado ya la revisión de las pólizas de seguro para determinar qué parte de los daños puede ser cubierta, tanto en lo relativo a los vehículos como a las instalaciones. El taller y las naves han sufrido daños estructurales severos, lo que obligará previsiblemente a su demolición, añadiendo un coste adicional a la factura global del siniestro.
Además, este suceso podría acelerar el traslado previsto de las instalaciones a Villalonquéjar, una operación ya contemplada en el planeamiento urbanístico. Mientras tanto, el Ayuntamiento afronta una situación compleja en la que deberá equilibrar la recuperación del servicio con una importante inversión económica aún por concretar.