Pasear por el parque del Parral suele ser sinónimo de tranquilidad… pero también deja estampas curiosas como la de esta imagen
En ella se puede ver cómo hay un árbol recién plantado justo en medio del recorrido de una puerta metálica. De momento, todo encaja: la puerta abre y cierra sin problema. Pero la pregunta es inevitable… ¿qué pasará dentro de unos años?
Si el árbol sigue su curso natural -como cabría esperar-, su tronco acabará ocupando el espacio necesario para cerrar la puerta. Resultado: o la puerta dejará de usarse, o el árbol tendrá los días contados. Un “duelo” silencioso entre naturaleza y planificación.
La escena ha llamado la atención de algunos visitantes, que no han dudado en compartirla como ejemplo de esas pequeñas contradicciones urbanas que, sin ser graves, arrancan una sonrisa… y también invitan a reflexionar.
Porque a veces no hace falta una gran obra para que algo chirríe: basta con mirar un poco hacia el futuro.