Julia Martínez, natural de Briviesca, supera un proceso con 271 candidaturas y formará parte de un reto que combinará ciclismo, trekking y exploración de cuevas en condiciones extremas durante 17 días
Julia Martínez (68 años, natural de Briviesca, Burgos) ha sido seleccionada como una de las cinco participantes de la III edición del Desafío Santalucía Seniors. Junto a ella estarán Quique Soler (78 años, Valencia), Pilar Sanguino (79 años, Tres Cantos, Madrid), Pablo San José (71 años, Majadahonda, Madrid) y José Puch (69 años, Paracuellos del Jarama, Madrid). Todos ellos han sido elegidos entre 271 candidaturas tras superar un exigente fin de semana de pruebas físicas en la sierra de Madrid.
Cada finalista aporta una trayectoria marcada por la superación, la experiencia y una firme apuesta por la vida activa. Es el caso de la burgalesa Julia Martínez, enfermera especializada en salud mental y apasionada de la montaña, el cicloturismo y los grandes trekkings. El grupo lo completan perfiles igualmente destacados: Pablo San José, exdirectivo, árbitro de pádel en activo y deportista multidisciplinar, aunque sin experiencia previa en bicicleta; José Puch, veterano montañero y guía de grupos; Pilar Sanguino, viajera incansable con retos en cumbres como el Aneto o el Toubkal; y Quique Soler, aparejador, exjugador de balonmano y campeón del mundo por equipos de trail running en la categoría de 70 a 80 años. Tres de los cinco participantes superan los 70 años.
La expedición se desarrollará del 1 al 17 de septiembre en Vietnam, un destino tan espectacular como exigente. Esta tercera edición combinará cinco disciplinas deportivas: bicicleta, trekking, espeleología, rápel y paddle surf. El reto comenzará con tres jornadas de ciclismo en las que recorrerán 140 kilómetros, antes de trasladarse a la región de Phong Nha, conocida por sus formaciones kársticas y por albergar algunas de las cuevas más grandes del mundo.
Será en este entorno donde afrontarán la parte más dura de la aventura, con jornadas de trekking, espeleología, rápel y paddle surf, además de pernoctar en el interior de cuevas con bóvedas de hasta 150 metros de altura y en condiciones de elevada humedad. Un desafío que pondrá a prueba no solo su resistencia física, sino también su capacidad de adaptación y trabajo en equipo.