Los trabajos en Doctor Fleming devuelven la visibilidad a un trazado muy deteriorado, mientras continúan la falta de señalización y las discusiones sobre la circulación ciclista en la Pasarela de la Evolución y la calle San Lesmes
El Ayuntamiento de Burgos ha iniciado la renovación de la pintura del carril bici de la calle Doctor Fleming, junto al Museo de la Evolución Humana (MEH), una actuación largamente demandada por usuarios y peatones debido al avanzado estado de deterioro que presentaba la infraestructura.
El tramo, que atraviesa el Paseo Sierra de Atapuerca, apenas se diferenciaba ya de la acera convencional después de varios años sin una renovación visible de su señalización horizontal. Los trabajos, que pueden apreciarse estos días con la colocación de conos y la nueva capa de pintura roja, devuelven al carril una visibilidad que había perdido con el paso del tiempo.
Sin embargo, la mejora no se ha extendido a otros puntos conflictivos de la red ciclista burgalesa. Es el caso de la Pasarela de la Evolución, donde continúan siendo habituales las discusiones entre peatones y ciclistas sobre la posibilidad de circular en bicicleta por este espacio. La ausencia de señalización específica para bicicletas y de una delimitación clara del recorrido alimenta desde hace años la confusión entre los usuarios.

Una situación similar se vive en la calle San Lesmes. En esta vía, especialmente transitada, los debates sobre si está permitida o no la circulación ciclista son frecuentes. La polémica se ha intensificado con el aumento del número de cicloturistas que atraviesan diariamente la zona.
La controversia resulta aún más llamativa si se tiene en cuenta que hasta hace menos de dos años existían carteles que aclaraban la regulación del paso de bicicletas. Aquellas señales fueron retiradas de forma 'provisional', aunque desde entonces no han vuelto a colocarse.
Hace aproximadamente un año, este mismo medio preguntó por esta cuestión al entonces concejal de Movilidad, José Antonio López, posteriormente apartado de sus responsabilidades tras el caso Prepay, que costó cerca de un millón de euros a los burgaleses. Su respuesta fue tan escueta como cuestionable: "Está en manos de los técnicos".