El británico se impuso en la exigente llegada a Pineda de la Sierra y arrebató el liderato a Brennan
La montaña empezó a marcar diferencias en la Vuelta a Burgos con una segunda etapa que respondió a las expectativas y ofreció espectáculo desde los primeros kilómetros hasta la exigente llegada en Valle del Sol (Pineda de la Sierra). El británico Oscar Onley fue el más fuerte en el desenlace para hacerse con la victoria de etapa y enfundarse el maillot de líder, en una jornada en la que el burgalés Rodrigo Álvarez fue uno de los grandes protagonistas gracias a su combativa escapada.
La ofensiva se formó apenas recorridos cuatro kilómetros desde la salida, cuando Javier Ibáñez (Caja Rural-Seguros RGA), Rodrigo Álvarez (Burgos Burpellet BH), Yago Aguirre (Euskaltel-Euskadi), Diego Uriarte (Equipo Kern Pharma) y Rayan Boulahoite (TotalEnergies) decidieron lanzarse a la aventura. La colaboración entre los cinco les permitió alcanzar una renta máxima de dos minutos y medio sobre el pelotón, que durante muchos kilómetros optó por controlar la diferencia sin precipitarse.
Con una velocidad media de 42 kilómetros por hora durante la primera hora de carrera, el grupo cabecero fue perdiendo terreno de forma paulatina. A su paso por Villamiel de la Sierra, la ventaja apenas superaba el minuto, mientras que el pelotón comenzaba a acelerar el ritmo.
La tensión aumentó aún más cuando, a la altura de Cuzcurrita de Juarros, el pelotón quedó fracturado en dos grupos, con una veintena larga de corredores en cabeza. Sin embargo, la situación se estabilizó poco después y, antes de llegar a Arlanzón, los perseguidores consiguieron regresar al grupo principal.
La escapada todavía tenía fuerzas para ofrecer batalla en el Alto de La Yesera, donde Rodrigo Álvarez coronó en primera posición, por delante de Yago Aguirre, Javier Ibáñez y Rayan Boulahoite, consolidando así su protagonismo en la clasificación de la montaña y recibiendo el reconocimiento del público burgalés.
El paso por el Alto de Valmala terminó por seleccionar definitivamente la fuga. Aguirre fue el primero en ceder y los constantes ataques entre los escapados redujeron el grupo hasta dejar únicamente a Boulahoite y Uriarte al frente. Mientras tanto, el pelotón continuaba recortando diferencias y neutralizando uno a uno a los corredores que iban perdiendo contacto, hasta poner fin a la aventura de la escapada en el kilómetro 173.
Con la carrera nuevamente agrupada, los equipos de los favoritos elevaron el ritmo. El Red Bull-BORA-hansgrohe asumió la responsabilidad de endurecer la marcha y provocó el primer gran vuelco de la clasificación general al descolgar al líder Matthew Brennan a falta de 2,7 kilómetros para la meta, incapaz de responder al exigente ritmo en las rampas de Pineda de la Sierra.
En el ascenso definitivo comenzaron las hostilidades entre los candidatos a la victoria. Jay Vine trató de romper el grupo con un cambio de ritmo al que respondieron Oscar Onley y Giulio Ciccone, aunque el movimiento no fue decisivo. Quien sí encendió definitivamente la carrera fue el burgalés Mario Aparicio, que lanzó un valiente ataque a falta de apenas 500 metros para la llegada, haciendo soñar al público con un triunfo local.
El corredor burgalés sostuvo su ofensiva hasta donde le permitieron las fuerzas, pero la calidad de Onley terminó imponiéndose en los últimos metros. El británico resolvió el pulso frente a Ciccone, mientras Enric Mas completó el podio de la jornada. Aparicio cruzó finalmente la línea de meta en una meritoria novena posición, poniendo el broche a una jornada de gran protagonismo para el ciclismo burgalés.
La Vuelta a Burgos afrontará este jueves una nueva jornada de montaña con salida en Excavaciones Mikel en la Merindad de Montija y meta en el Balneario de Corconte en el Valle de Valdebezana.