La estabilidad atmosférica favorecerá el seguimiento de varios fenómenos astronómicos, aunque la nubosidad podría aparecer en algunas zonas del norte
El próximo 12 de agosto España vivirá uno de los acontecimientos astronómicos más esperados de las últimas décadas con el primer eclipse total de Sol visible desde la península Ibérica en más de un siglo. El fenómeno marcará, además, el inicio de una histórica serie de tres eclipses que podrán contemplarse desde el país hasta el año 2028.
La franja de totalidad recorrerá el norte y noreste de la península, además de Baleares. En estas zonas el eclipse alcanzará su máximo cuando el Sol se encuentre muy próximo al horizonte, coincidiendo con la puesta de sol, alrededor de las 20.30 horas.
La jornada será especialmente atractiva para los aficionados a la astronomía, ya que el eclipse coincidirá con el máximo de actividad de la lluvia de estrellas de las perseidas y con la fase de luna nueva. Esta combinación ofrecerá unas condiciones excepcionales para la observación del cielo nocturno.
En cuanto a la previsión meteorológica, aunque todavía existe cierta incertidumbre al tratarse de un pronóstico a medio plazo, los modelos apuntan a la presencia de una masa de aire cálido sobre el sur y suroeste de Europa que favorecerá un tiempo estable en buena parte del territorio nacional. Las temperaturas podrían acercarse a los 40 grados en la depresión del Guadalquivir y en los valles e interior de la mitad oriental peninsular, mientras que en el noroeste el ambiente será más fresco.
Esta situación podría venir acompañada de la entrada de polvo sahariano sobre la península y Baleares, provocando un ligero enturbiamiento del cielo que podría restar nitidez a la observación del eclipse en algunas zonas.
La previsión también contempla el desarrollo de nubosidad de evolución durante la tarde, especialmente en áreas montañosas del este peninsular, el Pirineo y otros sistemas montañosos del tercio norte. En estas comarcas no se descartan chubascos tormentosos que podrían dificultar la contemplación del fenómeno.
La mayor incertidumbre se concentra en el extremo noroeste y el norte peninsular, donde la posición del anticiclón y el posible paso de la cola de un frente podrían favorecer un aumento de la nubosidad e incluso la aparición de lloviznas, condicionando la visibilidad del eclipse en esas zonas.