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La arqueología dibuja en Sasamón una ciudad romana de hasta 25 hectáreas

La arqueología dibuja en Sasamón una ciudad romana de hasta 25 hectáreas

Actualizado 17/08/2026 09:39

Los arqueólogos han identificado el contexto de fundación de la ciudad romana y trabajan ahora para comprender mejor cómo era el asentamiento y la transición entre el mundo turmogo y Roma

Las excavaciones arqueológicas de Sasamón cumplen este verano una década de investigaciones que han permitido avanzar de forma notable en el conocimiento de la antigua Segisamo y de su entorno. Diez años de trabajo en los que los arqueólogos han logrado identificar, entre otros hallazgos, el contexto de fundación de la ciudad romana sobre un núcleo indígena y un importante asentamiento rural de época romana en la comarca.

El proyecto, dirigido por Jesús García Sánchez, del Instituto de Arqueología de Mérida, y José Manuel Costa-García, de la Universidad de Salamanca, continúa este mes de agosto con una nueva campaña que permitirá profundizar en las estructuras localizadas en las inmediaciones de la iglesia de Santa María la Real.

"Trabajamos en muchos frentes a la vez y cada uno tiene sus éxitos", explica Jesús García. Entre los principales resultados de esta década, el arqueólogo destaca haber podido conocer «el contexto de fundación de la ciudad», es decir, el momento en el que los romanos comenzaron a construir el nuevo asentamiento sobre un núcleo indígena anterior.

Junto a este avance, las investigaciones también han permitido localizar en el entorno un yacimiento rural de época romana compuesto por más de una decena de edificios.

La arqueología dibuja en Sasamón una ciudad romana de hasta 25 hectáreas | Imagen 1

Un lugar clave para comprender la presencia romana

Para García, Sasamón es un enclave "fundamental" para comprender la conquista romana del norte de la Península Ibérica. La importancia de la antigua Segisamo no se limita a su papel durante la llegada de Roma, sino también a su posterior consolidación como un importante punto de comunicación y tránsito.

La ciudad se encontraba conectada con otros grandes enclaves del territorio y formaba parte de las rutas que comunicaban la Meseta con el norte peninsular. Todo ello convierte a Sasamón y su comarca en un espacio especialmente interesante para estudiar la evolución del territorio a lo largo de diferentes etapas históricas.

Pero el trabajo arqueológico no consiste únicamente en localizar grandes estructuras o edificios. Buena parte de la información procede de pequeños fragmentos que, a simple vista, podrían pasar desapercibidos.

"Con pequeños fragmentos cerámicos podemos obtener información de muy diverso tipo", señala el responsable de las excavaciones. Estos materiales permiten conocer qué culturas los produjeron, de dónde procedían o en qué momento llegaron al asentamiento.

En Sasamón, por ejemplo, han aparecido materiales procedentes de la península itálica que permiten conocer las conexiones existentes con otros territorios y ayudan a situar cronológicamente los momentos de transformación del asentamiento.

El reto ahora: saber cómo era la ciudad

La campaña de este verano supone un paso más en la investigación. Después de avanzar en el conocimiento de la cronología de la ciudad, desde su fundación hasta su abandono, el objetivo es ahora comprender mejor la función y distribución de las estructuras que han comenzado a aparecer.

"Lo que nos gustaría es comprender un poco para qué servían esas estructuras, cómo continuaban los muros y qué estancias definían", explica García.

La ampliación de uno de los sondeos permitirá, por tanto, dar una dimensión más espacial a los datos obtenidos hasta ahora y avanzar en la reconstrucción de la antigua Segisamo.

Según las estimaciones del equipo investigador, la ciudad romana pudo ocupar una extensión similar a la del actual núcleo urbano, de entre 20 y 25 hectáreas. Se trataría de un asentamiento organizado, con una trama de calles estructurada y una planificación urbana muy diferente al parcelario heredado posteriormente de época medieval.

La antigua Segisamo habría contado, según explica García, con infraestructuras propias de una ciudad romana, como termas o sistemas para el abastecimiento de agua. "Sería una ciudad bastante bien organizada y relevante para el norte de la península ibérica", apunta.

Por el momento, los arqueólogos no han localizado edificios públicos como un templo o un foro, aunque consideran probable que estas estructuras se encuentren en el entorno del centro de la antigua ciudad, precisamente en una zona próxima a donde se desarrollan los trabajos actuales.

Nuevos yacimientos en Olmillos

Las investigaciones no se limitan a Sasamón. En el entorno de Olmillos, el equipo continúa estudiando el poblamiento rural de época romana mediante el uso de nuevas tecnologías.

La fotografía aérea, los drones y las prospecciones geofísicas están permitiendo identificar estructuras sin necesidad de realizar excavaciones directas. Gracias a estas herramientas, los investigadores han podido definir la planta de nuevos yacimientos y descubrir indicios de ocupaciones anteriores.

Uno de los aspectos más llamativos es la posible superposición de asentamientos de distintas épocas. Las nuevas técnicas han permitido detectar elementos que apuntan a la existencia de yacimientos prehistóricos bajo o junto a las ocupaciones posteriores de época romana o tardorromana.

"Nosotros con estas herramientas lo podemos ver a la vez", explica García sobre esta posibilidad de analizar diferentes fases históricas de un mismo espacio.

Una excavación abierta a vecinos y visitantes

La campaña arqueológica mantiene, además, uno de sus principios fundamentales: acercar el trabajo científico a la población. Cualquier vecino o visitante que se acerque a la zona durante los trabajos puede conocer de primera mano cómo se desarrolla una excavación y cómo los arqueólogos llegan a sus conclusiones.

"Nosotros explicamos los resultados, pero también nos gusta enseñar cómo llegamos a esos resultados", señala el arqueólogo.

La divulgación cobra especial importancia también ante el problema del expolio y el uso ilegal de detectores de metales. García recuerda que extraer una pieza de su lugar sin seguir una metodología arqueológica supone destruir una información que puede resultar fundamental para comprender el pasado.

"El patrimonio y la historia nos pertenece a todos, no solamente al que va a buscar una piezecilla", advierte.

El objetivo: encontrar las huellas del encuentro entre turmogos y romanos

Con la campaña todavía en marcha, los arqueólogos mantienen abiertas numerosas preguntas. El principal objetivo es seguir profundizando en el momento de transición entre el mundo indígena y la llegada de Roma.

El equipo espera poder localizar contextos que permitan conocer mejor ese proceso, desde la fundación de una vivienda romana hasta suelos o materiales arqueológicos que evidencien la llegada de nuevas personas y costumbres procedentes del mundo itálico.

"Nos gustaría comprender mejor ese momento de tránsito entre el mundo celta, turmogo y la fase romana", resume Jesús García.

Después de diez años de investigaciones, Sasamón continúa así desenterrando las claves de un pasado que todavía guarda numerosas incógnitas bajo su subsuelo. La campaña de este verano pretende añadir nuevas piezas a ese puzle y acercar un poco más a los investigadores a la ciudad que, hace dos mil años, se levantaba en el lugar que hoy ocupa la localidad burgalesa.