El proyecto europeo POMATO desarrolla en Burgos un sistema que detecta en el suelo dos bacterias que pueden obligar a destruir plantaciones enteras
El proyecto europeo POMATO, coordinado por la Universidad de Burgos, desarrolla un sensor inteligente y analógico para detectar de forma temprana dos bacterias muy peligrosas para las cosechas de patatas y tomate: Clavibacter sepedonicus y Ralstonia solanacearum.
Estos microorganismos son responsables de graves enfermedades vegetales que suponen grandes pérdidas de cultivos en los países en los que se propagan. Clavibacter sepedonicus provoca la podredumbre anular de la patata, mientras que Ralstonia solanacearum causa la marchitez bacteriana, que puede afectar tanto a la patata como al tomate. Su detección temprana resulta especialmente importante, ya que las plantas infectadas pueden no mostrar síntomas externos, lo que facilita su propagación antes de que el problema sea identificado. Al tratarse de dos agentes infecciosos tan peligrosos, una vez se detecta en un cultivo, debe destruirse toda la plantación de forma preventiva, causando un importante impacto económico, social y medioambiental.
Un sensor sencillo en el campo
Este nuevo sistema permite detectar la presencia temprana de estos organismos a través de sensores que se introducen en el suelo. Para comprobar si el suelo está contaminado, basta con iluminar el sensor con una simple linterna de rayos ultravioleta, lo que permite un método de diagnóstico rápido y fácil de aplicar directamente en el entorno agrícola.
Estos resultados serán evaluados dentro de cuatro casos de estudio en Europa y Latinoamérica, donde se llevarán a cabo ensayos para comprobar su funcionamiento y validar las distintas estrategias desarrolladas durante el proyecto.
Un proyecto de prevención agrícola
El desarrollo de nuevos sistemas de detección es una de las líneas de trabajo de POMATO, un proyecto que combina diferentes disciplinas y tecnologías para mejorar la prevención y el control de estas enfermedades.
Además de biotecnología vegetal y los sensores poliméricos, el proyecto empleará inteligencia artificial y modelos predictivos y drones para detección en campo, además de tratar de identificar genes resistentes a las bacterias en las patatas y tomates. En total, el proyecto aspira a reducir entre un 40 % y un 60 % la incidencia de estas dos bacterias.
Además de proteger dos cultivos tan importantes, el proyecto quiere contribuir a la seguridad alimentaria, reducir las pérdidas económicas derivadas de estas enfermedades, mejorar la competitividad de las explotaciones agrícolas y generar métodos que posteriormente puedan trasladarse a otros cultivos.
POMATO es el nombre de este proyecto, que se define por buscar estrategias eficaces de gestión para combatir los brotes de Clavibacter sepedonicus y Ralstonia solanacearum en cultivos de patata y tomate. Está formado por 16 socios de 8 países europeos (España, Polonia, Italia, Eslovenia, Serbia, Países Bajos, Portugal y Bélgica) y dos de Latinoamérica (Colombia y Ecuador).
La Universidad de Burgos coordina el proyecto, cuyo responsable científico es Saúl Vallejos Calzada, investigador principal y miembro del Grupo de Investigación en Polímeros de la UBU.
POMATO está financiado por Horizon Europe, el programa marco de investigación e innovación de la Unión Europea, dentro de una convocatoria vinculada al ámbito agroalimentario y a la estrategia Farm to Fork.
El proyecto cuenta con un presupuesto global de 6.526.081,50 euros. La Universidad de Burgos dispone de un presupuesto de 813.000 euros para desarrollar sus actividades dentro del consorcio. Iniciado en mayo de 2025, POMATO tendrá una duración de cuatro años y finalizará en abril de 2029.