"Estamos viendo como está subiendo la quinta ola de la pandemia, que está afectando, principalmente, a personas no vacunadas, es decir, los más jóvenes. Aunque tienen una sintomatología más leve, que por suerte no requiere hospitalización -salvo en escasas ocasiones-, son todos atendidos y seguidos desde los centros de salud. Además, el rápido incremento de contagios también está salpicando a otras personas del entorno familiar de los jóvenes", señala CSIF.
Las enfermeras son las que hacen los rastreos, mucho más complejos y meticulosos, por las relaciones sociales de los jóvenes, porque el número de contactos es mayor y son más los contagios. "Estas labores de rastreo y seguimiento, con la realización de PCR y otras pruebas diagnósticas, antes se hacían con enfermeras que estaban contratadas específicamente para esto, que ahora están dedicadas a atender los puntos de vacunación", lamentan desde CSIF.
El sindicato independiente muestra su "enorme preocupación" por la situación de los centros de salud rurales, con más falta de personal que en los urbanos. Cada vez se ven más contagios, con una mayor población desplazada por el periodo estival, que está desbordando el trabajo de médicos y enfermería.