Los hechos se remontan al pasado mes de abril, cuando un negocio de bebidas y comestibles ubicado en un polígono industrial del extrarradio burgalés fue asaltado, sustrayendo mercancía por valor superior a los 20.500 euros, ocasionando daños que ascendían a 800 euros.
La Comandancia de Burgos abría una investigación para identificar, localizar y detener al autor o autores del hecho, si bien esta desde sus inicios se tornó complicada por la inexistencia de huellas.
Durante estos meses los investigadores mantuvieron numerosas entrevistas, analizando la información obtenida, búsqueda de posibles testigos, lo que permitió centrar finalmente las pesquisas sobre un turismo y una furgoneta ajenos a la zona, vistos en aquellas fechas y horas merodeando por el lugar del robo, y que se sospechaba pudieran haber utilizado para el transporte de la mercancía sustraída.
Las gestiones practicadas han permitido conocer que participaron dos personas en el robo, hecho que se consumó mediante la fractura del bombín de una de las puertas de acceso a la nave.
Los identificados, con cierta infraestructura para la comisión de este tipo de hechos, son vecinos de Madrid, desde donde se desplazaban para cometer los hechos. Tomaban importantes medidas de seguridad antes y durante el robo para no ser detectados.
Los autores utilizaron dos vehículos: un turismo en labores de localización de objetivos y vigilancia y un segundo coche, la propia furgoneta, en la que cargaron "el botín", que no ha sido recuperado.