De esta forma evitaba el recelo que pudiera generar, en este caso a la dueña de la vivienda, a la hora de franquear la entrada al "técnico".
El hijo se presentaba en la dirección, provisto de material y vistiendo prendas con la leyenda "servicio oficial". Una vez en el interior se dirigía al lugar de instalación de la caldera y usando un "medidor de gases" concluía que había riesgo de explosión, por lo que simulaba un cambio de piezas valorado en 400 euros, que la víctima pagó en efectivo.
Conviene recordar que en las revisiones obligatorias de los cinco años, la empresa distribuidora avisará con tiempo concertando una fecha para llevar a cabo la inspección y revisión pero no se cobrará en metálico en ningún caso, ya que este servicio se abonará con el recibo del mes siguiente.