Al fallecer su cadáver fue depositado en el convento de San Pablo de Valladolid donde permaneció durante un año. En su traslado hasta la Cartuja por el fundada acudieron a la ciudad del Pisuerga gran número de personajes de la corte, presididos por Ruy Díaz de Mendoza, mayordomo mayor del Rey y de su Consejo.
El 20 de junio de 1455 fue exhumado el cadáver del padre de Isabel la Católica y se inició el fúnebre cortejo, que caminó hacia Burgos día y noche.