Este jueves, 5 de marzo, la Asociación Pueblos Olvidados de Burgos ha registrado en la Administración Central un escrito a nombre del subdelegado del Gobierno, Pedro Luis de la Fuente, para que este traslade al Gobierno nacional, encabezado por el socialista Pedro Sánchez, el drama que vive la provincia. Solicitan de igual modo que se informe al vicepresidente de Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Iglesias.
El presidente de la Asociación, Ismael Alonso, pide a los representantes políticos que asuman sus competencias y remen a favor de los problemas que sufren los municipios de Burgos. En concreto hace referencia a la agricultura y ganadería, que podrían sufrir un recorte de fondos europeos (PAC).
Ismael AlonsoPor este motivo se une a las reivindicaciones del sector agrícola y ganadero, "únicos ciudadanos que quedan en los pueblos". La asociación burgalesa entiende que las políticas gubernamentales no han hecho más que agravar el problema del sector primario de la economía española, "que salgan del palacete" y vean la realidad del medio rural, critica Alonso.
AlonsoA los ganaderos se les perjudica con normativas y regulaciones burocráticas que hacen "inviables" sus explotaciones, y a los agricultoras manteniendo precios en origen "irrisorios", que provocan falta de rentabilidad.
De ambos representantes políticos, Sánchez e Iglesias, espera una involucración, al igual que cuando están en la oposición, y pongan fin a la huida de trabajadores rurales, que no hace más que incrementar la España Vaciada. La asociación quiere al medio rural "vivo" y por ello, ya en 2014 y 2017 trataron de comunicar el problema que sufren los pueblos.
Acusa al Ejecutivo nacional de "parálisis institucional y propositiva", cuando anteriormente "prometieron soluciones al problema del campo español y la despoblación y ahora están vacíos de contenido".
Asimismo, consideran que no comparten la vida en el medio rural y que lo ven como un coste para las administraciones públicas, aunque sea el sector primario el que "da de comer a un país". "Vergüenza me daría", apostilla, que se viva esta situación ante la atenta mirada del Gobierno y sin hacer nada.