Como sabemos, el patrimonio de la Iglesia ha sido siempre ha sido exuberante. A nivel artístico, agropecuario y, también, inmobiliario. Es así como antes de 'La Gloriosa Revolución', el monasterio de Las Huelgas poseía casi 80 casas que alquilaba o cedía. Tras la Revolución, muchas de ellas comenzaron a venderse.