Los roscones de San Lesmes comenzaron a elaborarse a principios de los años 80 cuando el alcalde, José María Peña, consideró que había que darle un empujón a esta festividad. En su momento, ya se hacía entrega de los tradicionales Panecillos del Santo, sin embargo, tras mantener una reunión con los pasteleros de la época, se decidió por consenso que había que tener un postre conmemorativo al patrón de la ciudad, según ha explicado el responsable de las pastelerías Juarreño, Fidel López.
Fidel LópezA pesar de que cada pastelero tiene su propia forma de hacer estos roscones, en Juarreño siempre siguen un proceso muy cuidado en el que se incluye una buena mantequilla y una buena harina, para después prestar especial atención al horneado.
Este año desde Juarreño esperan vender unas 800/1.000 unidades de roscones. A pesar de que no van a llegar al número de ventas del Roscón de Reyes, se muestran satisfechos por ser una tradición local.