La visita a la excavación de los restos de la iglesia de San Román comenzo como un balance de los descubrimientos realizados, y terminó con el gesto descompuesto de la arqueóloga que dirige la actuación, Fabiola Monzón. Una piedra de una zona superior a la fosa excavada en la que se encuentran los restos de dos cuerpos se desprendió, yendo a parar sobre ambos cráneos.
El resultado fue el esperado, una de las cabezas se fracturó y la otra también fue dañada, aunque sin poder apreciarse bien las consecuencias ya que la roca caída y otra que la acompañó en su aventura quedaron sobre los esqueletos. La reacción de Monzón no se hizo esperar y su cara dijo todo lo que no salió de sus labios, aunque no hizó ninguna valoración en el momento de los hechos.