La trabajadora de un establecimiento de ocio del centro de la ciudad, solicitó la presencia policial, ya que en el local había dos personas que estaban causando problemas. Ante la llegada de los policías la situación pareció tranquilizarse y los hombres abandonaron voluntariamente el lugar.
Sin embargo, hasta tres veces tuvo que acudir la Policía, ya que uno de los individuos no cejó en su empeño de seguir molestando a la camarera.
Cuando los agentes regresaron por última vez vieron a los dos sujetos agrediéndose mutuamente, uno de ellos tenía un traumatismo en una pierna y al intentar mediar en la pelea para separarlos, un agente también fue agredido.