Los implicados, seis del grupo ultra Indar Gorri (Osasuna) y cinco de Resaca Castellana (Burgos), fueron sentenciados por desórdenes públicos con un agravante de discriminación ideológica.
La Fiscalía pedía cinco años de cárcel para cada acusado. Los hechos ocurrieron cuando un grupo de 54 ultras de extrema derecha del Real Zaragoza, del grupo Ligallo, llegó en autobús a Burgos y se reunió en un bar. Poco después, los ahora condenados, que aunque pertenecían a distintos grupos ultras compartían ideología, acudieron al lugar armados con objetos contundentes y atacaron a los miembros de Ligallo.
LaLiga, que actuó como acusación particular, ya había impuesto medidas cautelares para evitar que los acusados se acercaran a los estadios. Tras la sentencia, la organización reiteró su compromiso contra la violencia en el fútbol y destacó que este fallo refuerza el mensaje de que estos actos tienen consecuencias legales.