Cuando el general francés Thiebault, uno de los generales menos expoliadores de Napoleón, era gobernador militar de Castilla la Vieja proyectó la primera biblioteca pública para Burgos. Corría el año 1809. Con los libros que habían sido expoliados en muchos monasterios pretendió llevar a cabo tal proyecto pero las vicisitudes históricas y políticas dieron al traste con el proyecto.