Allí han denunciado la gran sobrecarga y tensión asistencial existente, así como el aumento de las esperas para que los pacientes sean atendidos de manera presencial, el poco tiempo del que disponen para atender y cuidar a cada persona como se merece y la supresión paulatina de programas de prevención, promoción de la salud y de hábitos de vida saludable.
Señalan también que la Atención Primaria está en estado precario, con plantillas venidas a menos, por lo que en la sanidad pública considera que hay que contratar 500 enfermeras y otras 250 en la privada.
En Burgos, además por la dispersión geográfica este problema se incrementa debido a las largas distancias que tienen que cubrirse en la provincia.
Con la pandemia, dicen se han visto obligadas a aplazar consultas de pacientes crónicos, ya que los cribados, la vigilancia de casos, las vacunaciones de todas las dosis, también las han tenido que hacer ellas, por lo que han tenido que aumentar sus jornadas de trabajo sin compensaciones, para poder cumplir con todo lo que se las ha solicitado desde el SACYL.
En Burgos hay 4,17 enfermeras por cada 1000 habitantes frente a las 8,8 de la Unión Europea. Calcula para esta provincia, para poder aplicar cuidados de calidad, un déficit de 750 profesionales en total, por lo que continuarán con próximas movilizaciones.
Respecto a las 'peonadas' de por la tarde, previstas desde la Consejería de Sanidad para la Atención Primaria, SATSE está en contra al considerar que no se cuantifican correctamente esas consultas para enfermería.