El PARTIDO CASTELLANO- TIERRA COMUNERA (PCAS-TC) vuelve a denunciar la deuda histórica que la Junta de Castilla y León mantiene con el Aeropuerto de Burgos (Villafría) y exige que sea compensada de manera inmediata como paso imprescindible para garantizar el futuro de la infraestructura y convertirla en motor de atracción turística y desarrollo económico.
La Junta dejó de subvencionar a los aeropuertos de la comunidad en 2012. Sin embargo, mientras otras infraestructuras recibieron ayudas desde 2004, Villafría únicamente percibió subvenciones durante tres años, entre 2008 y 2012, por un total de 600.000 euros, a razón de 150.000 euros anuales. En contraste, el Aeropuerto de Valladolid (Villanubla) recibió en ese mismo periodo 18 millones de euros, lo que supone 2.250.000 euros anuales. Para la formación castellanista, este agravio comparativo evidencia un trato discriminatorio hacia Burgos que ha lastrado gravemente sus posibilidades de desarrollo aeroportuario. También insisten en coordinar la oferta de vuelos desde los aeropuertos de la comunidad autónoma y aprovecharlos a ser la puerta de entrada a diferentes rutas turísticas.
Asimismo, la formación denuncia que Burgos no es punto habitual de salida de los vuelos del programa Club de los 60, que oferta alrededor de 2.000 plazas anuales desde aeropuertos de la comunidad, quedando Villafría apartada de forma recurrente.
El PARTIDO CASTELLANO- TIERRA COMUNERA (PCAS-TC) insiste en la necesidad de dotar al aeropuerto burgalés de los recursos necesarios para convertirlo en generador de riqueza mediante la llegada de turistas a la capital y a la provincia. La formación propone además que la infraestructura pase a denominarse Aeropuerto Diego Marín Aguilera, en homenaje al ilustre burgalés de Coruña del Conde, precursor de la aviación.
Los castellanistas recuerdan que la privilegiada situación geográfica de Burgos la convierte en un enclave idóneo para recibir viajeros que tengan como destino no solo la Cabeza de Castilla y su provincia, sino también el conjunto de Castilla y León, e incluso el País Vasco o la Comunidad de Madrid, especialmente tras la llegada de la alta velocidad ferroviaria. Además, en un radio aproximado de dos horas en torno a Burgos residen más de cuatro millones de personas, potenciales usuarios del aeropuerto si se ofertaran destinos atractivos y competitivos.
Desde la formación comunera, además se solicita a la Junta la promoción conjunta de los bienes declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en Castilla y León como eje estratégico de captación de turismo internacional. Los castellanistas subrayan que pocas regiones concentran en un mismo territorio bienes patrimoniales tan diversos, desde Las Médulas en León hasta la Catedral de Burgos y los yacimientos de Atapuerca, pasando por Siega Verde en Salamanca, las ciudades históricas de Ávila, Salamanca y Segovia, y el Camino de Santiago.
Para el PARTIDO CASTELLANO- TIERRA COMUNERA (PCAS-TC), el aeropuerto debe integrarse en una estrategia global de promoción cultural y turística, funcionando como puerta de entrada a un destino único por la diversidad y concentración de su patrimonio.