El Ayuntamiento admite que deberá desviar recursos a nuevas cocheras, vehículos e infraestructuras y que algunas inversiones previstas quedarán aparcadas
El incendio de las cocheras y autobuses urbanos de Burgos provocará un fuerte impacto económico en las cuentas municipales y obligará a replantear inversiones ya previstas. Así lo ha reconocido la alcaldesa Cristina Ayala, que ha advertido que la ciudad tendrá que “renunciar a cosas” para afrontar los gastos derivados de la catástrofe.
Aunque todavía no existe una valoración definitiva a la espera de los peritajes y de la actuación de las aseguradoras, el Ayuntamiento sostiene que las pérdidas ascienden ya a “decenas de millones de euros”. El fuego destruyó autobuses de distinta antigüedad y material de trabajo, además de dejar inutilizado el taller municipal.
La alcaldesa ha subrayado que la ciudad ha sufrido una pérdida patrimonial y económica “muy importante” que se dejará sentir durante los próximos años, con independencia de las futuras indemnizaciones. El Consistorio incluso ha aprobado la contratación de un perito propio para defender sus intereses ante el proceso de valoración de daños.
Ayala ha ido más allá al señalar que la nueva situación obligará a priorizar gastos y posponer actuaciones. “Habrá que prescindir de algo”, ha afirmado al ser preguntado por proyectos como el túnel de la calle Santander. El mensaje del Gobierno local es claro: los recursos municipales son limitados y ahora deben dirigirse a resolver una emergencia no prevista.
Entre las inversiones ineludibles figura la construcción de nuevas cocheras, ya contempladas en el Plan General de Ordenación Urbana, aunque ahora se acelerarán los plazos. El traslado estaba previsto fuera de la actual ubicación y el incendio precipita ese proceso. El futuro complejo deberá adaptarse además a nuevos sistemas energéticos, con previsión de flota eléctrica e hidrógeno.
El Ayuntamiento reconoce que aún no se puede concretar el coste total de esa nueva infraestructura porque el proyecto sigue en fase de redacción y se está revisando tras el siniestro. También deberán sumarse gastos de mantenimiento, reposición de equipos tecnológicos y refuerzo provisional del servicio de autobuses.
Mientras se estabiliza la prestación del transporte público, Burgos abre ahora una segunda fase centrada en el impacto económico de la tragedia y en decidir qué inversiones municipales tendrán que esperar.