A pocas semanas del pitido inicial en el Estadio Azteca, la lista de bajas para el Mundial 2026 no deja de crecer. Rodrygo, Xavi Simons, Hugo Ekitiké, Serge Gnabry: nombres que debían ser protagonistas en la primera edición del Mundial con 48 selecciones han ido cayendo uno a uno durante abril, dejando a sus selecciones sin piezas clave y poniendo en duda el nivel de espectáculo que podrá ofrecer el torneo.
El caso de Rodrygo resume la crueldad del calendario. El delantero del Real Madrid llevaba un mes de baja cuando volvió como suplente frente al Getafe el 2 de marzo. Once minutos después, su rodilla derecha cedió: rotura del cruzado anterior y del menisco lateral. En sus redes sociales lo describió como uno de los peores días de su vida.
Hugo Ekitiké no había cumplido ni media hora del partido de Champions entre Liverpool y el PSG cuando sintió un chasquido en el tendón de Aquiles y se desplomó. Didier Deschamps confirmó la baja de inmediato, aunque Francia cuenta con plantilla suficiente para absorber el golpe.
Xavi Simons recibió su diagnóstico —rotura del cruzado anterior de la rodilla derecha— tras el partido del Tottenham frente al Wolverhampton el 26 de abril. El club, inmerso en la pelea por no descender, confirmó la gravedad de la lesión. Para Países Bajos, un contratiempo difícil de reparar.
Y Serge Gnabry completó la lista negra con un mensaje en Instagram: «En cuanto al sueño del Mundial con la selección, lamentablemente se ha acabado para mí». El desgarro del aductor del muslo derecho se produjo en un entrenamiento del Bayern, mientras practicaba penaltis. Es el segundo torneo consecutivo que se pierde tras la Eurocopa 2024.
La lista resulta aún más significativa si se tiene en cuenta el contexto competitivo. Rodrygo y Hugo Ekitiké representan a Brasil y Francia, dos selecciones que figuran entre las cinco principales candidatas al título mundial. Esa posición entre los favoritos la confirman también las cuotas de las casas de apuestas, que pueden consultarse en, por ejemplo, https://legalbet.es/centro-apuestas/torneos/copa-mundial/ , una página informativa sobre el Mundial 2026 con comparativas de cuotas para partidos del torneo y mercados a largo plazo, incluido el ganador final.
Así, el impacto de abril no se limita a los jugadores ya descartados. La preocupación se extiende ahora a otro grupo de futbolistas para quienes el Mundial sigue siendo posible, pero cada parte médico suena como una cuenta atrás.
Lamine Yamal sufrió una lesión en el bíceps femoral el 22 de abril, al ejecutar el penalti con el que el Barcelona derrotó al Celta (1-0). El club confirmó que no volvería a jugar esta temporada, pero que se espera que esté disponible para el Mundial. Luis de la Fuente ha deslizado que podría usarlo como revulsivo desde el banquillo si no llega al cien por cien.
Cristian Romero, pilar de Argentina, abandonó el campo entre lágrimas en Sunderland el 12 de abril tras un choque con su propio portero. Las pruebas apuntan a un daño en el ligamento colateral medial. Su temporada con el Tottenham ha terminado y su presencia con la Albiceleste sigue siendo una incógnita.
Mohamed Salah, a sus 33 años, afronta probablemente su última oportunidad mundialista. Un desgarro en el bíceps femoral sufrido frente al Crystal Palace el 26 de abril encendió las alarmas, pero Arne Slot ha confirmado que se trata de una lesión menor. Egipto debuta contra Bélgica el 15 de junio y, si los plazos se cumplen, Salah llegará, aunque el fantasma de 2018 —cuando un hombro lesionado le privó del debut en Rusia— planea sobre cada parte médico.
Ninguna selección acumula tantas pérdidas como Brasil. Sin Rodrygo ni Éder Militão —operado el 28 de abril por una recidiva de su lesión de bíceps femoral—, y con Estêvão Willian en seria duda tras un desgarro severo frente al Manchester United, Ancelotti llega al torneo con la necesidad de improvisar.
El patrón no es casualidad. La inmensa mayoría de las bajas son musculares o ligamentosas y todas se han producido entre marzo y abril, en el tramo final de una temporada de entre 60 y 70 partidos por jugador. La ampliación de la Champions, el Mundial de Clubes y las ventanas de selecciones han estirado el calendario hasta un punto insostenible.
Además, muchos futbolistas, conscientes de que el Mundial es el gran objetivo de la temporada, empiezan a dosificarse en estas últimas semanas. No se trata de simular lesiones, sino de gestionar esfuerzos, evitar riesgos innecesarios y llegar lo más frescos posible al torneo. En un año de Mundial, la prioridad cambia: el club pasa a segundo plano.