Quince internos del Centro Penitenciario de Burgos han participado durante dos meses en el rodaje de "Condenados", un cortometraje de acción, terror y ciencia ficción impulsado por el Ayuntamiento
Cámaras, focos, sonido y claqueta. Durante dos meses, el Centro Penitenciario de Burgos ha dejado a un lado su rutina para convertirse en un auténtico plató de cine. Quince internos han participado en el Taller de Cine en la Cárcel, una iniciativa impulsada por la concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Burgos y desarrollada por los jóvenes cineastas burgaleses Diego Sebastián y Rocío Ramírez, integrantes de Pelunosky Productions.
El resultado es ‘Condenados’, un cortometraje de acción, terror y ciencia ficción rodado íntegramente en el centro penitenciario. La historia sigue a un grupo de internos que deberá unir fuerzas para hacer frente a una amenaza inesperada surgida dentro de la prisión, según ha destacado Ramírez.
Sebastián y Ramírez han explicado que el proyecto nació de la mano del Ayuntamiento como un taller que comenzó con una parte teórica y terminó convirtiéndose en un rodaje real. "Donde más se aprende es en la práctica", ha destacado Sebastián, quien también se ha mostrado sorprendido por la implicación de los participantes: 14 de los 15 internos dieron un paso al frente y se animaron también a actuar delante de la cámara.
Y llegó el gran día del estreno. Empleados e internos del centro penitenciario pudieron disfrutar por primera vez del resultado de su trabajo en una proyección que terminó entre vítores, risas y aplausos unánimes. Lo que comenzó como un taller acabó convirtiéndose en un momento de emoción, ilusión y reconocimiento compartido entre todos los participantes. De hecho, algunos de los internos ya se han puesto en contacto con Sebastián y Ramírez para plantear nuevas ideas y preguntar por la posibilidad de realizar más cortometrajes. "Nos haría mucha ilusión continuar con el taller", ha señalado Sebastián.
La distribución de la cinta ya ha comenzado en distintos centros penitenciarios, aunque sus creadores confían en que, a largo plazo, el cortometraje pueda llegar al público general para compartir un proyecto cargado de aprendizaje, ilusión y reflexión.