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Burgos formará a los nuevos equipos caninos que reforzarán la seguridad de las cárceles en 2027

Burgos formará a los nuevos equipos caninos que reforzarán la seguridad de las cárceles en 2027

Actualizado 01/10/2026 13:24

Instituciones Penitenciarias ha autorizado siete nuevas unidades, que se sumarán a las 31 que ya funcionan en España

Burgos formará a los nuevos equipos caninos que reforzarán la seguridad de las cárceles en 2027 | Imagen 1

Las unidades caninas de Instituciones Penitenciarias ampliarán su presencia en España hasta alcanzar los 38 equipos en 2027. El secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Luis Ortiz, ha anunciado que ya se ha autorizado la puesta en marcha de siete nuevas unidades, que se sumarán a las 31 que funcionan actualmente en los centros penitenciarios.

El anuncio se ha producido en Burgos, durante la clausura de un curso de formación dirigido a profesionales que se incorporarán a estos dispositivos. La ciudad ocupa un lugar destacado en el desarrollo de este programa, puesto que fue aquí donde comenzó a funcionar en 2018 y donde se seguirá formando a los equipos que se incorporen a las nuevas unidades.

Ortiz ha explicado que el objetivo es extender progresivamente este recurso hasta cubrir prácticamente la totalidad de los centros penitenciarios. Entre los destinos previstos para los nuevos equipos ha citado Almería, Alicante, Sevilla, Cáceres y Las Palmas, aunque no ha detallado la distribución completa de las siete unidades autorizadas.

La ampliación requerirá una nueva formación específica en Burgos. Los profesionales que han finalizado el curso de estos días, sin embargo, se incorporarán a unidades que ya estaban en funcionamiento.

La actividad de estos dispositivos refleja su presencia en la prevención de la entrada de sustancias estupefacientes en las prisiones. Según los datos facilitados por el secretario general de Instituciones Penitenciarias, las unidades caninas han realizado 1.100 intervenciones en lo que va de año. En 2025, el balance ascendió a 1.400 actuaciones en el conjunto de España.

Ortiz ha advertido, no obstante, de que resulta difícil medir la eficacia de estos equipos atendiendo únicamente al número de intervenciones. A su juicio, uno de los efectos más importantes es la disuasión: ha señalado que, en algunos centros, hay personas que renuncian a acudir a las comunicaciones con internos cuando saben que puede intervenir el responsable de la unidad canina, incluso aunque los perros no estén presentes.

El programa cuenta con más de 60 profesionales dedicados a esta labor dentro de la Administración penitenciaria. Se trata de puestos que requieren una formación continua, tanto por la incorporación de nuevos trabajadores como por las jubilaciones y los cambios de destino.

En el curso clausurado en Burgos han participado doce personas: seis profesionales de Instituciones Penitenciarias y otros seis procedentes de distintas policías locales. La formación cuenta con el apoyo de la Policía Local de Burgos.

El responsable de Instituciones Penitenciarias ha destacado que estas plazas tienen una elevada demanda entre los trabajadores, a los que ha atribuido una especial vocación por este cometido.

La actuación de las unidades caninas forma parte de una estrategia más amplia para prevenir el consumo y la circulación de drogas en el interior de las prisiones. Según ha explicado Ortiz, el trabajo de los equipos se complementa con programas de prevención del consumo de sustancias estupefacientes y con la labor de los profesionales penitenciarios.

El secretario general ha defendido que la seguridad y la protección de la salud de las personas internas requieren una actuación conjunta, en la que participan distintos trabajadores y servicios de los centros.

De cara al futuro, Ortiz también ha apuntado a la posible incorporación de herramientas de inteligencia artificial como un recurso adicional para mejorar la seguridad penitenciaria, aunque no ha concretado qué aplicaciones podrían implantarse ni en qué plazos.

Con la ampliación prevista para 2027, Instituciones Penitenciarias busca reforzar un dispositivo que comenzó en Burgos hace ocho años y que se ha convertido en una de las herramientas de prevención de la entrada de drogas en las cárceles españolas.