Durante la invasión francesa de España, Burgos estuvo constantemente dominado por una fuerte guarnición extranjera, que llegó hasta los 40.000 hombres. En Burgos se vertió la primera sangre de patriotas españoles, antes del 2 de mayo madrileño. En una revuelta contra los atropellos de la soldadesca francesa, en la plaza del Sarmental murieron, abatidos por las balas, tres artesanos burgaleses, resultando heridos muchos más.