La cavidad es la conocida en la localidad como "Torca de la hiedra" y tiene una profundidad de unos 20 metros. Los Agentes medioambientales descendieron con técnicas de escalada al fondo de la cueva, donde pudieron atrapar a la corza mediante una red.
La veterinaria del Centro de Recuperación de Animales Silvestres de Albillos, dependiente de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente, le administró una sedación para evitar que se lastimase en algún movimiento brusco, o falleciese por el estrés cardiaco de la operación, tras lo cual el animal pudo ser extraído al exterior de la cavidad y puesto en libertad.