Gran expectación había despertado la visita, no esperada, de Mariano Rajoy a Burgos, pocos días antes del inicio de la campaña electoral para que pueda repetir de nuevo como presidente de Gobierno. Y esa expectación se ha visto reflejada en las cerca de 300 personas, de diferentes estamentos de la sociedad, que casi han llenado el salón de actos del Museo de la Evolución Humana.
Aunque algunos como el director científico del Sistema Atapuerca, Juan Luis Arsuaga que muy pocas veces se le ha podido ver con corbata, en esta ocasión, tal vez para ser políticamente correcto, la portaba de color azul. Si bien y tal vez para ser motivo de comentario, el alcalde de la ciudad la llevaba de color rojo (hay quien dice que Lacalle por fin ha cambiado de estilista y que ha renovado el armario).
Centrándonos en el acto propiamente dicho, se ha podido ver a muchos militantes populares (algo lógico). También a representantes de entidades financieras (La Caixa sigue muy de cerca al Popular, y no nos estamos refiriendo al popular Rajoy).
Excesiva presencia policial del círculo del presidente en los accesos al edificio, tal vez temiendo que la concentración del exterior quisiera llegar más lejos, cuando esta ha estado en todo momento controlada por la policía nacional afincada en Burgos.
Respecto al contenido de su intervención, Mariano Rajoy ha sabido llegar al Auditorio (bien es cierto que jugaba en casa), ya que salvo un sindicalista ugetista regional no se han visto posibles voces discrepantes. Y como siempre ese 'grupito' de periodistas vallisoletanos que, de momento y mientras siga siendo presidente regional, acompañan a Herrera. Ya veremos si el día después le saludan cuando le vean en la calle, o como aventuramos se cruzan de acera porque entonces será otro su objetivo a perseguir.
Ahora nos resta esperar a Rivera, y conocer si Sánchez e Iglesias 'le dicen sí a Méndez, lo dejan todo y vienen'.